Sobreendeudamiento de empresas y países, exceso de capacidad instalada en commodities, demanda débil, carreras por construir el edificio más alto del mundo en economías que dependen de los precios de materias primas o en la oferta de servicios suntuarios, caída persistente del comercio. ¿No le suena conocido? Al economista William White sí. El asesor de la OCDE fue uno de los primeros en predecir la debacle financiera global de 2008. Lo hizo en 2003 y ha decidido volver a hacer de Casandra, con la esperanza de que esta vez lo escuchen. Para él los desequilibrios de la economía global han empeorado. “La deuda ha pasado de 200% del PIB mundial en 2007 a 250% ahora”, afirma. “El desapalancamiento no ha sucedido”.

La combinación de alta deuda con crecimiento lento y devaluación de las monedas del mundo contra el dólar no ayuda a mejorar las perspectivas. Pero ¿cuándo llegará el ajuste? “Lo que puede decirse es que en todas partes las economías enfrentan dificultades crecientes”, dijo. “También se pueden ver gatillos potenciales de una crisis, pero predecir qué pasará y cuándo es imposible”. No obstante, respecto de las posibilidades de ocurrencia, su ex empleador, el BIS (Bank of International Settlements), publicó meses atrás un trabajo en el cual indicaba –basándose en registros históricos de momentos semejantes– que había dos de tres posibilidades de derrumbe brusco.

White estima posible esa opción porque, a su juicio, los bancos centrales poseen poco margen de maniobra para contener una corrida global debido a que las tasas de interés están cerca de cero y en algunos países por debajo de cero.