Tuvieron que pasar casi 30 años para que finalmente la empresa Odebrecht ejecutase el plan que la llevó al Perú. Se trata del proyecto de irrigación Olmos. “Fue la razón por la que Odebrecht vino al Perú en 1979”, dice Juan Andrés Marsano, director de inversiones de la compañía brasileña en el país.

Se trata de una tremenda obra de ingeniería que incluye una serie de túneles y acueductos que permitirán irrigar una extensa zona en la región de Lambayeque, a 900 km al noroccidente de Lima. El proyecto permitirá que 38.000 hectáreas de tierra que hasta el momento estaban semi abandonadas se pueden usar para proyectos agrícolas. El proyecto aún no está listo, pero ya se prepara la venta. “Es un nuevo modelo”, dice Marsano. “Antes sólo cuando estaba listo se vendían las tierras; ahora se está haciendo una asociación público-privada donde el Estado y privados se asocian para llevar adelante el proyecto para promocionarlo, ponerlo en valor y darle uso productivo a las aguas”.

Quien se quede con la tierra dependerá de quien ofrezca el mejor precio en la subasta, la cual es organizada por el banco de inversiones chileno IB Partners. El precio base ha sido fijado en US$ 5.250 por hectárea sin incluir el pago de distribución de agua, que bordeará los US$700 por hectárea al año. Los organizadores de la venta señalan que hay mucho interés de empresas y fondos chinos que están en una ofensiva por comprar tierras agrícolas en el mundo.
También hay inversionistas latinoamericanos que buscan ampliar sus terrenos agroindustriales.