Cuando la justicia de Estados Unidos impidió en febrero de 2009 que la gigante brasileña JBS adquiriera a su rival estadounidense National Beef, muchos analistas apostaron a que ésa sería la señal de tregua para el procesador de carnes.

Dos años antes, en 2007, JBS se había convertido en el mayor fabricante de carne bovina del mundo, con la capacidad de procesar 35.000 cabezas de ganado al día, al comprar el procesador de carnes estadounidense Swift por un valor de US$ 1.400 millones.
“Ellos llegaron a EE.UU. de forma agresiva e inesperada”, afirmó el año pasado a AméricaEconomía Jim Robb, economista y director de The Livestock Marketing Information Center, una firma que provee análisis y datos para la industria de la carne. “Pero por asuntos regulatorios no volverán a comprar en EE.UU.”, dijo.

Pero él y otros analistas se equivocaron. En septiembre del año pasado JBS, cuya sede está en São Paulo, volvió a la carga al adquirir 64% de Pilgrim’s Pride, el segundo mayor productor de carne avícola de EE.UU., en un acuerdo avaluado en US$ 2.800 millones. Y ese mismo mes, la compañía compró Bertin, uno de sus mayores rivales en el mercado brasileño.
Lo cierto es que el apetito voraz de JBS, que ha realizado más de 30 adquisiciones en los últimos 15 años, no ha cesado. Es más, la empresa brasileña ha aprovechado la crisis económica para comprar más barato. “Tiene una fuerte estrategia de largo plazo, enfocada en la diversificación geográfica de la producción (lo que permite) generar economías de escala”, dice Rafael Cintra, de la firma de corretaje Link Investimentos.

En los últimos meses la empresa brasileña se ha enfocado en Australia. En enero concluyó la adqusición por US$ 27 millones del procesador de carne de cordero Tatiara Meat Company. Y en marzo anunció un acuerdo para comprar Rockdale Beef, que tiene una capacidad de procesar 200.000 cabezas de ganado bovino al año.

Con las dos adquisiciones anunciadas en septiembre del año pasado JBS se consolida como el líder mundial en la industria de la carne (es número uno en carne bovina, número dos mundial en carne avícola y se está empinando en la industria de carne de cerdo) y en una empresa con ventas anuales de US$ 30.000 millones. Es un crecimiento vertiginoso para esta productora que en 2005 facturaba US$ 1.500 millones. Con presencia en prácticamente todos los mercados del mundo y con plantas en Brasil, Argentina, Australia y Estados Unidos, JBS conquistó este año el primer lugar en el ránking de multilatinas de AméricaEconomía, una lista de las multinacionales latinoamericanas más globalizadas publicada en abril.

Dudas y deudas

La agresiva estrategia de expansión de JBS, que cotiza en la Bolsa de São Paulo, también genera dudas. Para empezar, las perspectivas de recuperación en el mercado internacional de la carne son bajas en el corto plazo. Pero, ante todo, los analistas ven con preocupación cómo se han disparado los niveles de deuda de la empresa. JBS no sólo ha recurrido a los mercados de capitales para financiar en parte sus compras, sino que también ha asumido las considerables deudas de algunas de las empresas que ha adquirido.

La toma de control de Pilgrim’s y la incorporación de Bertin elevaron el nivel de endeudamiento de la empresa, que terminó 2009 con pasivos por casi US$ 5.300 millones y una relación entre deuda líquida y Ebitda (ganancias antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización) de 3,1.

“El nivel de deuda es aterrador y a este nivel de adquisiciones la empresa probablemente aumentará aún más su deuda”, dijo Fausto Gouveia, un gerente de portafolio de la gestora Legan Asset Management, en una entrevista al sitio especializado Meat Trade News Daily.
Pero JBS, que según algunos cálculos ha invertido US$ 9.000 millones en las adquisiciones de los últimos tres años, no parece estar preocupada con el endeudamiento generado por su estrategia de compras. La empresa no atendió el pedido de entrevista de AméricaEconomía para discutir este asunto.

En una conferencia de presentación de resultados realizada en marzo, el presidente de la empresa, Joesley Batista, dijo “vamos a intentar reducir esa relación (deuda líquida-Ebitda) a 2 este año”, afirmando que en 2010 el foco de la compañía estará en reducir la deuda, generar un mayor flujo de caja y expandir los márgenes. JBS cerró 2009 con un margen de Ebitda de 5,5%. En 2005 tenía un más saludable 11,2%.

“El nivel de deuda hoy se encuentra en un patrón fuera de lo razonable, pero nos parece temporal”, dice Cintra, de la corredora Link. Al cierre de esta edición, JBS estaba preparando la venta de acciones nuevas en la Bolsa de São Paulo (Bovespa) por valor de unos US$ 1.230 millones, equivalente a 8,4% de la propiedad. Según el cronograma, el precio de las acciones sería conocido el 27 de abril y los papeles comenzarían a cotizarse a partir del jueves 29.
El precio de las acciones de JBS ha bajado casi 20% desde su peak en noviembre de 2009, cuando alcanzó 10,80 reales. A mediados de abril sus papeles se cotizaban en 8,24 reales.
Quizás el factor que más ha tranquilizado a los inversionistas es el activo papel que el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) ha jugado en la agresiva expansión de JBS. A comienzos de años el BNDES compró casi la totalidad de los debentures (deuda no respaldada por activos) convertibles en acciones que emitió JBS USA en Estados Unidos. Se trata de casi US$ 2.000 millones. Actualmente BNDESPar, el brazo inversionista del banco de desarrollo brasileño, posee 19% de JBS.

Y otro aspecto tranquilizador parece ser la confianza que genera en el mercado la familia Batista, los controladores de JBS. “Ellos ya tienen el ejemplo de un turnaround exitoso con Swift”, dice Rafael Cintra.

La familia ha sido bastante hermética y no habla de sus próximas jugadas. Pero el mercado apuesta a que JBS aún no sacia su hambre adquisitoria.