No hay caso. Brasil se escapa en todos los indicadores. A medida que empiece a voltear las páginas de esta edición de AméricaEconomía que analiza los resultados de las 500 mayores empresas de la región y presenta indicadores para analizar diversos aspectos de la economía de la región, posiblemente terminará saturado de Brasil. 

Es inevitable. Los buenos resultados de la economía brasileña, pese a sus riesgos de sobrecalentamiento, han alimentado y sobrealimentado a sus corporaciones.

Hoy las compañías brasileñas son las que más crecen, las que más ganan y las que más invierten. Y por lejos. El dominio que hasta hace pocos años tuvo México, la emergencia de las multinacionales chilenas, así como la expansión de las firmas colombianas y peruanas pasan desapercibidos ante la irrupción de este gigante que de dormido ya no tiene nada.

Eso es una buena noticia para América Latina, que es el principal socio comercial de Brasil. Un Brasil pujante empuja también al resto de la región, dando vida el auge económico más contagioso que ha existido en América Latina. Un fenómeno que también ocurre al interior de AméricaEconomía, que desde hace 12 años publica una edición en portugués especialmente elaborada para Brasil.

Ésta es una iniciativa que tomó más fuerza el año pasado cuando creamos una alianza con la editora de revistas paulistana Spring para fortalecer nuestra estrategia en ese país. Ahí asumió el liderazgo la paulistana Solange Monteiro, quien ya llevaba varios años como editora de AméricaEconomía en Santiago. 

Solange, junto a Tatiana Engelbrecht, directora editorial de Spring, han conformado un equipo que ha dado solidez a nuestra propuesta editorial en Brasil. Un agradable contagio que a la vez impulsa el resto de nuestras operaciones en la región y nos consolida como publicación latinoamericana.