Cuando el 7 de octubre se anunció que Mario Vargas Llosa (MVLl) se había convertido al fin en el ganador del Premio Nobel de Literatura, Perú se unificó en una sensación de orgullo, de patriotismo generado –curiosamente– por quien en algún momento fuera provocador de muchos sentimientos encontrados.

“En los tres últimos meses hemos vendido 30.000 libros de MVLl, cifra muy superior a lo que se vendía incluso en un año completo”, dice Mercedes González, gerente de ediciones generales del Grupo Santillana. “Las ventas de las novelas y ensayos de MVLl eran pequeñas, no llegaban ni a 500 al año, pero en estos tres meses se han vendido 15.000 ejemplares de sus obras anteriores”.

La literatura en general está viviendo un despegue en el Perú, lo que lleva a pensar en un creciente desarrollo educativo, pero, sobre todo, en una mejor relación entre la población peruana y las letras. En 2009 se vendieron en el país 15,5 millones de libros y para 2010 se preveía un aumento de ventas de 10% (unos US$ 150 millones). Con el Nobel la estimación subió a 15%.

“En los últimos cuatro años hemos tenido un crecimiento sostenido en ventas de 16% de la mano con el crecimiento de la economía, la apertura de nuevos puntos de venta, mayor inversión en educación y con el Plan Lector. Además, los precios han tendido a la baja por la Ley del Libro, que exonera de impuestos y aranceles a la producción editorial”, dice Jaime Carbajal, gerente general de librerías Crisol. “Actualmente vendemos 55.000 libros al mes. Antes, vender 200 o 300 ejemplares de un libro era impensable, mientras que ahora fácilmente pasamos los mil ejemplares de muchos títulos”.

¿Perdurará entonces el interés por la literatura en el país?

“Muchos compran, pero no sé cuántos realmente leerán”, dice González, del Grupo Santillana. “Este boom durará unos seis meses, sin embargo pienso que va a quedar la huella a nivel estatal, que dará más importancia a la obra de Mario (Vargas Llosa) en los colegios”.

Para Sergio Vilela, director editorial del Grupo Planeta Perú, el efecto será mayor. “El Nobel no es cualquier premio. Cuando Octavio Paz lo ganó, en México se vivió un boom que duró muchos años”, dice Sergio Vilela.