A partir del próximo 30 de agosto, Colombia dará un paso importante para sumarse a la moda de la portabilidad numérica el próximo año. Antes ya lo habían hecho otros como México, Brasil, Ecuador, Perú y República Dominicana, lo cual permite que los usuarios de celulares y línea fija se cambien de compañía sin perder su número telefónico.

La idea de esto es incrementar la competencia en telecomunicaciones, pues las barreras de los usuarios para cambiar de proveedor bajarían. “Ya no sólo bastará con la calidad del servicio y los precios que puedan ofrecer, sino también influirá cómo y qué tan rápido resuelven los requerimientos de los clientes”, dice Nymia Almeida, analista de telecomunicaciones de Moody’s. El problema, no obstante, es que los resultados conseguidos hasta el momento en América Latina no han sido los esperados: si bien ha habido cierta migración de números portados (usuarios que cambian de operadores, manteniendo su número), ésta no ha sido tan explosiva, como sí lo fue en Europa cuando se aplicó similar legislación.

“En América Latina hay un sobreoptimismo sobre el impacto que esta legislación puede conseguir por sí misma”, dice el argentino José Otero, presidente de la consultora especializada Signals Telecom Consulting, en Buenos Aires. Según Otero, la portabilidad numérica requiere medidas complementarias como la habilitación de operadores móviles virtuales, obligación de desbloquear terminales subsidiadas, control sobre precios por la terminación anticipada de contratos y políticas de extensión automática de los mismos. De hecho, los trámites para portar un número de una compañía a otra son engorrosos: mientras que en Estados Unidos el trámite no tarda más de una hora, en los países de la región puede tardar hasta dos semanas.

“Dependiendo de qué tan eficiente sea el proceso habrá más movilidad”, dice Almeida, de Moody’s.