Cada vez es menos claro que Dios sea argentino, como creyeron en su momento los argentinos del siglo XX. Pero podría ser que Brasil y el fenómeno climático de El Niño sí sean fans (al menos por este año) de los habitantes del Río de la Plata. Según un informe de la consultora Abeceb sobre la cosecha 2013 de soja, “se estima una producción de 54 millones de toneladas, muy cercana a los 55 millones de toneladas alcanzadas para el año 2009”. Así, “El Niño traerá bajo el brazo buenas lluvias para el área núcleo del agro y aportaría excelentes rindes a los cultivos”. En este escenario, “de la mano del complejo oleaginoso ingresarán al país alrededor de US$ 25.500 millones, es decir, US$ 5.200 millones más que en 2012”.

La diferencia no es trivial, ya que “este ingreso de divisas otorgaría un alivio ante la escasez de dólares que existe hoy en el circuito de la economía” al constituir más del 30% “de la mayor oferta neta de divisas que habrá en 2013 a partir del mejoramiento en el intercambio que habrá con el mundo (a raíz de perspectivas más positivas para el escenario internacional, sobre todo para Brasil), el freno en la caída de depósitos en dólares y los menores vencimientos de deuda que deberán afrontarse en la moneda extranjera”.

Según el equipo de economistas de la consultora “con este adicional sólo de divisas que brindará el agro se podrán asegurar los dólares necesarios para solventar la deuda en moneda extranjera estipulada para todo 2013, sin afectar el nivel de reservas”. La holgura podría ser mayor o menor, dependiendo de cómo El Niño afecte a EE.UU. y el sur de Brasil, impactando en los precios globales.

Otras consultoras han expandido a US$ 34.000 millones los ingresos potenciales derivados de la soja. Pero un “Niño” extrafuerte podría aguar literalmente la fiesta: a principios de septiembre ya había 700.000 hás inundadas en Argentina por exceso de lluvias. El segundo comodín argentino es la fuerte expansión de la demanda automotriz brasileña a donde se dirige el 50% de su producción. Para Abeceb, “las medidas impulsadas por el gobierno brasileño para estimular la demanda y limitar las importaciones de extrazona deberían seguir impulsando las ventas y mejorar la participación de Argentina en el mercado”.

De esa manera el gobierno tendrá recursos para pagar la deuda y financiar sus planes para reactivar la economía simultáneamente.