La sueca Saab es una sobreviviente.

La compañía, que con sus vehículos de alta gama ha logrado crear fanáticos más que clientes, estuvo a punto de desaparecer durante el proceso de quiebra de General Motors. Habría sido así si no es porque la firma holandesa de superdeportitos Spyker decidió comprarla en US$ 400 millones y darle una presencia más global. Y es que la gran mayoría de los ingresos de Saab venían de los aproblemados mercados de Europa (50% de las ventas) y EE.UU. (25%).

La diversificación geográfica partirá por América Latina. Para ello, la compañía está armando un canal de ventas para México, Brasil y Argentina, para lo cual está buscando importadores interesados. Este esfuerzo coincide con el lanzamiento del Nuevo Saab 9-5, un lujoso sedán de 300 caballos de fuerza y un motor de 2,8-L y que saldrá al mercado por US$48.000, para competirles directamente con los lujosos sedanes de Japón y Alemania.