En un futuro no tan lejano el pijama o la ropa típica del casual Friday podrían convertirse en uniforme de trabajo. Y es que cada vez más empleados trabajan desde sus casas, como lo evidencia un estudio de Citrix. Según éste, las grandes empresas con más de 500 empleados tienen al 29% de su personal trabajando fuera de sus oficinas. 

Para Juan Pablo Gómez, gerente de ventas y planeamiento estratégico para Latinoamérica de Citrix, es una buena noticia: “Reducir el impacto económico que lleva consigo el espacio físico y mejorar la calidad y productividad del empleado son los princi-pales beneficios para empresas y trabajadores”. El hogar y el campo de trabajo externo o sitios de proyectos son las ubicaciones semipermanentes más comunes por las em-presas consultadas, las que, además valoran este tipo de ubicación que proporciona un espacio más flexible y ágil y ayuda a retener a los mejores talentos. 

Por el lado del empleado también se destaca un mayor equilibrio entre trabajo y vida privada y el poder pasar más tiempo con los clientes. Según Gómez, se trata de una tendencia que no se va a detener y las organizaciones esperan reducir su espacio físico de trabajo 7% en dos años y un 16% para el 2020. Aunque EE.UU. lleva la delantera en esta modalidad laboral, Latinoamérica está siguiendo sus pasos. A nivel mundial, a mediados de 2014 se estima que el 83% de las organizaciones habrá adoptado algún nivel de trabajo móvil.

Sin embargo, esta forma de trabajo también posee sus desventajas. Algunos trabajos de investigación han encontrado que, dependiendo del tipo de labor, se borran las fronteras entre el tiempo de trabajo y el tiempo familiar; y que se aumenta el total de horas trabajadas con la consiguiente caída de la productividad.