Si usted es dueño de una empresa que cotiza en Bolsa y lleva una década funcionando, alerta: es posible que muy pronto alguien le haga una oferta para comprársela, sea necesario encarar una fusión o tenga que cerrarla. Es cierto, en Alemania existen más de 800 empresas con más de dos siglos de vida y en Japón la cifra supera las 3.000 (allí Kongō Gumi Co., una compañía constructora tiene el récord, operó durante 1.300 años antes de ser absorbida, en 2006); sin embargo para millones de compañías del mundo su “mortalidad” es mucho más incierta. ¿Hay una longevidad estándar para ellas? El tema se discute desde hace más de un sigloentre los economistas. Para resolverlo, un grupo de ellos, pertenecientes al Santa Fe Institute (SFI) en Nuevo México, puso manos a la obra. Usando los datos de Standard and Poor’s Compustat, una base de datos de información sobre las empresas que cotizan en bolsa que se remonta a 1950, encontró una regularidad inesperada: “No importa si usted está vendiendo plátanos, aviones, o lo que sea -dice Marcus Hamilton, posgraduado del SFI- la tasa de mortalidad es la misma”. Si bien varía de una empresa a otra, “una empresa típica dura unos diez años antes de que sea comprada, se fusione con otra o cierre”. Según el modelo desarrollado, si hoy en el mundo existen cien millones de empresas, “y ellas siguen la misma dinámica que las que analizamos, entonces 4.500 podría sobrevivir 100 años, pero ninguna llegará a los 200 años”. ¿Las razones? No están nada claras. Aun así, los investigadores tienen algunas hipótesis inspiradas en los sistemas ecológicos, donde las plantas y los animales tienen su propia dinámica interna, pero también están obligados a competir por recursos escasos, como las empresas. Nada es para siempre.