¿Qué tal financiar el transporte personal diario con el costo equivalente al del consumo de una ampolleta o lamparita de 70 watts durante seis horas? Cada año, más de un millón de chinos hacen la cuenta y deciden que los números cierran. En Buenos Aires, los cuatro creadores de Eshift creen que de ahora a 2016, al menos 10.000 argentinos pensarán lo mismo (al igual que algunos miles de chilenos y uruguayos) y se comprarán una bicicleta híbrida, eléctrica y a pedal a la vez. 

Todo comenzó, hace unos meses, cuando Gabriel Eduardo Scorolli descubrió que no podía comprarse una de ellas en Buenos Aires y pensó: ¿por qué no fabricarlas? Tras ganar un premio en el último Congreso Latinoamericano de Ingeniería Industrial, se unió con tres socios más para importar los motores de gel ácido y litio, de 350 watts, desde China y colocarlos sobre vehículos de dos ruedas locales. “En Argentina se venden más de un millón de bicicletas y el 95% es de producción local, lo que hace que bajemos el precio sin traer la bicicleta”, dice. El precio del primer modelo de Eshift es algo menor a US$ 500, en tanto sus equivalentes chinos, antes de importar, salen € 300.

Scorolli ya vende por Mercado Libre en seis a 12 cuotas por tarjeta. Y anuncia que en cuatro meses tendrá tres modelos con motores de litio de cinco kilos. Ir a una velocidad máxima de 37 km/hora puede no ser seductor en una ciudad como Buenos Aires, pero está excelente en las ciudades provinciales.
Pero se viene la competencia. La local PractiWheels también entró al negocio y ya llegará la lujosa VW Bike  lanzada por Volkswagen. Scorolli se tiene confianza: “Tenemos un mejor precio”.