El 20 de enero la Comisión Europea decidió suspender por dos semanas el sistema de comercio de derechos de emisión de CO2 tras un robo de datos en la República Checa. Ya en noviembre de 2010 un pirata informático robó 1,6 millón de derechos de emisión de una cementera rumana. Como los derechos cambian de manos varias veces, sólo se pudieron recuperar (en Liechtenstein) 9 millones de los 24 millones de euros que valía el total.

Según cifras de la consultora internacional KPMG, el robo de datos almacenados en computadoras ha afectado a 514 millones de personas a nivel mundial 2007. De esta cifra, 249 millones fueron víctimas de algún pirata informático. Pero lo que resulta quizá más significativo es la participación de los propios empleados de las empresas y el gobierno: una quinta parte de los incidentes reportados en la primera mitad de 2010 provino de ataques al interior de la organización afectada. De hecho éstos se incrementaron desde 4% en 2007 a 20% en 2010.

El sector más afectado es el financiero (33%), seguido del retail (31%). Poco más de una cuarta parte de los incidentes tuvo lugar en el sector salud, cuyo número de incidentes se duplicó de 12% en 2009 a 25% en 2010, afectando a casi 4 millones de personas. Le sigue de cerca el sector gobierno, cuyos incidentes representaron una quinta parte del total.

Pese a la noción orwelliana de control total, lo cierto es que las burocracias estatales son cada vez más vulnerables al enemigo interno, como lo demuestran el caso Wikileaks y tantos otros. Dentro del gobierno, casi 40% de los incidentes implicó la acción decidida de al menos dos personas.