¿Nota el café de la mañana algo más amargo que de costumbre últimamente? La falta de 15 millones de toneladas de azúcar para suplir la demanda mundial podría tener algo que ver con ello. Y también con los cambios de humor bruscos en la zona del euro, donde la tonelada pasó de costar € 550 a € 900 entre agosto de 2010 y el de éste año.

Las razones más comunes alegadas para el alza son desastres climáticos en Brasil (el mayor productor mundial), México y Australia, uso de la caña de azúcar como fuente de biocombustibles y mayor demanda de parte de las economías emergentes. La situación es lo suficientemente mala para que la Organización Internacional del Azúcar haya anunciado que –aun con una buena cosecha en el actual período 2011/2012– los stocks no volverán a un nivel calificado como “saludable”.

Pero existen otras fuerzas que presionan el azúcar hacia arriba. La más sorprendente es el fin del romance entre el público estadounidense y el JMAF (Jarabe de Maíz de Alta Fructosa), endulzante que otrora reemplazó al azúcar de caña y remolacha en la industria alimentaria, por la creciente evidencia de su impacto en la obesidad y en fomentar la diabetes. Según un trabajo de Euromonitor, “la creciente consternación de los consumidores sobre el jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF), hecho de maíz procedente de cultivos nacionales subsidiados por el gobierno, está obligando a los fabricantes, especialmente de refrescos, a volver al azúcar derivado de la caña y la remolacha. Esta tendencia a alejarse de JMAF es otro factor que empuja al alza los precios”. Pero EE.UU. no se autoabastece de azúcar de caña y el desastre en la cosecha mexicana lo dejó sin su principal proveedor. Situación que podrían aprovechar Nicaragua y Guatemala. El problema es que “a diferencia de México, estos países no son parte del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), por lo que los exportadores están sujetos a cuotas y aranceles. Sin embargo, el USDA indicó en agosto que relajaría las barreras a la importación con el fin de cerrar la brecha de suministro”.