Justo cuando en Chile se realizaban las votaciones por la segunda vuelta presidencial, en Argentina ocurrían otras elecciones: las del club de fútbol River Plate. Era un día pesado, parte de la ola de calor que azotaba Buenos Aires y el conurbano, con temperaturas que provocaban cortes de luz en muchos barrios porteños, como Palermo, Flores y, por supuesto, Núñez, donde está el Monumental de River. Pero en el estadio la preocupación de las cuatro listas que competían por el puesto que dejaba Daniel Passarella era otra: asegurar que el acto eleccionario fuera limpio y que, pese al calor, los socios asistieran a votar.

Entre las cuatro listas que postulaban, la liderada por Rodolfo D’Onofrio era la que se alzaba con mayores posibilidades. Cuatro años antes este propietario de un restaurante de sushi perdió la presidencia por apenas cuatro votos y ahora, para asegurarse el triunfo, se postulaba junto a Jorge Pablo Brito, director del Banco Macro, el mayor banco privado argentino de capitales locales.
Al final de la jornada la lista de D’Onofrio se impuso con 56% de los votos.

Joven banquero. Jorge Pablo Brito tiene 34 años y su fanatismo por el fútbol le viene por línea materna. A los cuatro años su abuelo le regaló una camiseta de River. Además tiene el perfil que excita a las revistas y programas de farándula: estuvo de novio con una modelo y actualmente está casado con la actriz Gabriela Vaca Guzmán, de quien se dice que es amiga de Shakira; se casaron en noviembre de 2011, en una ceremonia efectuada en el Jockey Club de San Isidro, a la que asistieron, entre otros, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, el ex novio de Shakira, Antonio de la Rúa, y el sindicalista gastronómico Luis Barrionuevo. Un año y medio después Jorge Pablo y Gabriela eran padres de Alina, ocasión en que él manifestaba su intención de tener un varoncito “para que me acompañe en el fútbol”.

En una entrevista se calificó como “analítico y paciente”, pero una persona que ha trabajado con él estrechamente en Banco Macro agrega a estas características “la capacidad para escuchar distintas opiniones y luego, de manera muy concreta y directa, resolver situaciones”. No sólo le gusta el fútbol, sino también los aviones, los caballos y todo lo relacionado con el campo.

Su experiencia como banquero le viene del padre. El banco Macro fue fundado como oficina de corretaje en 1976, el año del golpe de Estado, por ex ministros de Hacienda y Economía. Su padre, Jorge Horacio Brito, empresario curtido también en el negocio del arbitraje financiero, lo compró en 1985 y lo transformó en banco comercial en 1988. Su especialidad durante este período fue la banca mayorista y los bonos corporativos. Cercano tanto a los gobiernos de Alfonsín como de Menem, Brito estaba en el lugar adecuado para aprovechar las privatizaciones de bancos provinciales durante la administración de este último. Así se transformó en un banco minorista con fuerte presencia en el norte del país. 

Luego de la crisis de 2001, Brito se acercó al kirchnerismo. Desde 2003 es presidente de Asociación de Bancos Argentinos básicamente por su llegada con Néstor Kirchnner y luego con Cristina Fernández. Una llegada que recibió un golpe duro cuando el exsecretario de Comercio Interior Guillermo Moreno lo acusó de instigar una corrida bancaria. Pese a ello, Brito se mantuvo al frente de Adeba.

A lo largo de su historia el Banco Macro se ha visto envuelto en escándalos por su cercanía al gobierno de turno. En tiempos de Jorge Horacio fue la polémica en torno al rescate financiero del empresario del cuero Emir Yoma, cuñado de Carlos Menem. Hoy es la cercanía con el vicepresidente Amado Boudou, sobre el que pesan acusaciones de tráfico de influencias en un contrato para la impresión de los billetes de 100 pesos. 

En su último informe financiero (tercer trimestre de 2013) el banco reportó activos por US$3.300 millones (al cambio paralelo) y utilidades por US$90 millones. En la conferencia de presentación, Inés Lanuse, directora de investors relations, señaló: “Aunque somos un banco universal, nos enfocamos en personas de renta baja y media y pymes. Banco Macro es el agente financiero de cuatro provincias: Salta, Jujuy, Misiones y Tucumán”. 

Jorge Pablo entró de “cadete”, como se le dice en Argentina al joven de los mandados, en el banco de su padre. Estuvo durante unos meses en esa condición y luego se mudó por casi dos años a la provincia norteña de Salta, cuando la entidad financiera se expandía hacia el norte del país.

Salvando a River. Mientras fue candidato a la vicepresidencia de River, a principios de 2013, Brito pensó en tomarse una licencia por cuatro años en el banco. Según la persona que lo ha acompañado en la aventura de River, ya la ha hecho efectiva en parte: “Jorge ya abandonó el cargo de director, aunque si lo necesitan para cuestiones específicas, trabajará ad hoc”, afirma. Sin embargo, otras fuentes advierten que desde que “está con lo de River, no está en la operatoria diaria del banco”.

Desde la primera vicepresidencia, Brito ha aportado ideas a la candidatura de Rodolfo D’Onofrio. Planteó medidas concretas a lo que llamó “salvar al club”: detectó que River tenía un pasivo de US$50 millones, un déficit operativo mensual de US$900 millones, y que estaba pagando una tasa de interés muy alta por sus pasivos.

Otra medida que aún no cuenta con el visto bueno de la directiva es la creación de un fideicomiso para enviar allí todos los ingresos extraordinarios, como los que se recaudan por espectáculos y recitales que se hacen en el Monumental. Para el fideicomiso, Jorge Pablo habló con el actual presidente del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, en ese entonces presidente del Banco Nación. Este guiño a la banca no sólo es fruto de su experiencia profesional ni porque su padre sea presidente de Adeba, o porque el sponsor de la camiseta de River sea el BBVA. Las mismas fuentes consultadas por AméricaEconomía aclaran que ese banco es sólo el sponsor, y que “el banco de River es Credicoop”.

Tras la elección, D’Onofrio y Brito concurrieron al cambio de mando al Monumental. La actitud de Brito era más bien calmada. Fue el primer miembro de la nueva mesa directiva en sentarse en primera fila para acompañar a su esposa y a su pequeña hija. La ola de calor continuaba y en la sala no había aire acondicionado, por lo que la temperatura y los ánimos se fueron caldeando gracias a las palabras del “vice” saliente. “No te olvidés, no te olvidés”, le cantaban los socios a este dirigente de la administración Passarella (quien no asistió), “que nos mandaste a la B”, en alusión al paso del club por la segunda división del fútbol argentino. Jorge Pablo entonces hizo lo que el protocolo dictaba; tomando la iniciativa, se puso de pie y pidió calma con los brazos en alto. No quería que nada manchara ese momento.

Con su hija en brazos se tomó fotos delante del escudo del club. Luego entregó a cada miembro de la nueva directiva un diploma que acredita su cargo. “Siempre he dicho que es muy importante que toda la familia rioplatense vuelva a la cancha”, dijo escuetamente a AméricaEeconomía durante el acto. En Argentina se le dice así al acto de ir al estadio. No está claro si Brito se refería a que irá a los partidos con su mujer y su hija, algo poco probable en las condiciones actuales.