El tiempo no siempre vale oro, a veces vale puré instantáneo. Es una de las conclu-siones a las que llegó la consultora argentina Home Research al “encuestar” la basura de 2.500 hogares. “Tenemos contratada esa cantidad de residencias y su tarea diaria es depositar, en un recipiente que les damos, los envases de lo que consumen”, cuenta su director, José Luis Grandi. Una vez por semana se retiran los envoltorios y packaging, “los segmentamos y así se obtienen los cambios de marcas y las tendencias de consumo”.
Desde 1995, los clientes de la consultora son empresas de consumo masivo, siempre ansiosas por saber cómo reaccionan sus clientes a los cambios. Con ese método Grandi descubrió que, contra lo que diría una intuición basada en el bajo precio de la papa cruda frente al puré instantáneo, éste se consume más en las clases bajas que en las pudientes.

El trabajo de Home Research posee un valor más allá de las marcas: las variaciones en el consumo total de la canasta de productos básicos, menciona Grandi, es un pre-dictor parcial de la actividad económica. “Si tiene una tendencia negativa, aunque parezca contradictorio, es positivo”. En efecto, en épocas de prosperidad, son los consumos no básicos los que aumentan. A este respecto, Argentina hoy está bien, aunque hay una luz amarilla: la tendencia al crecimiento se está desacelerando a algo menos del 5% acumulado anual. ¿Alguna pista de por qué? “El consumo de durables ha crecido mucho y hay un endeudamiento de la clase media. Y cuando se acumulan créditos, hay que restringir gastos de otros rubros”.