Muchos brasileños piensan que si la selección de fútbol de su país es eliminada antes de llegar a la final del Mundial, podría ser la gota que rebase el vaso del mal humor social. 

Según Bloomberg Markets, la presidenta Dilma Rousseff debería preocuparse del humor de los inversores globales. Una encuesta realizada por Selzer & Co entre 594 de sus clientes, concluyó que sólo el 17% está optimista respecto al efecto de las políticas de Dilma en el clima de inversión. No tan lejos de Obama.