Cristina Palacios, una auxiliar de droguería, sueña con tener una pequeña iguana verde de felpa y para ello espera la segunda capitalización de la Empresa Colombiana de Petróleos, Ecopetrol. La iguana, símbolo de la estatal petrolera, representa para esta mujer de 25 años la posibilidad de ser socia de una de las empresas más importantes del país y con ello dinamizar sus ahorros de US$ 1.000.

“He escuchado que le va bien y que está en constante crecimiento”, dice. “Me da confianza, es una empresa colombiana que nos da la oportunidad de tener rendimientos”.

Y tiene razón. La estatal petrolera triplicó su valor en menos de una década pasando de US$ 25.000 millones en 2002 a US$ 87.497 millones a junio de 2011. El primer semestre de este año la compañía reportó un crecimiento del 74,8% en sus utilidades netas respecto del mismo periodo en 2010, alcanzando ingresos por US$ 3.874 millones y un margen Ebitda de US$ 7.567.

“Registramos resultados financieros y operativos históricamente altos”, dice Javier Gutiérrez, presidente de Ecopetrol. “Realizamos las inversiones necesarias para mantener altas tasas de crecimiento en la producción, continuar expandiendo la infraestructura de transporte, avanzar en la consolidación de nuestro grupo empresarial y trabajar en los proyectos de modernización de nuestras refinerías”.

El año pasado Ecopetrol produjo un promedio de 616.000 barriles diarios. El pasado 23 de junio registró el volumen más alto de su historia, 753.440 barriles, 642.048 de crudo y el restante de gas equivalente. De ese total un 48% provino de campos operados directamente por Ecopetrol, un 44% de operaciones asociadas y un 7% de filiales. La meta es llegar al millón de barriles diarios en 2015.

En cuanto a las reservas cerró 2010 con 1.714 millones de barriles y ha venido cumpliendo su objetivo de acumular 400 millones de barriles anuales para incrementar los inventarios de siete a 10 años.

La petrolera se está desestatizando y convirtiendo en una multilatina.

“Tenemos un índice de recuperación positivo y eso muy pocas compañías lo tienen”, dice Camilo Marulanda, vicepresidente corporativo de Estrategia y Crecimiento de Ecopetrol, refiriéndose al arte de extraer hasta la última gota de petróleo de los pozos, incluso de los ya explotados.

El próximo año Ecopetrol abrirá una nueva frontera exploratoria a mar abierto en la Costa Caribe de Colombia, en donde se presume hay cantidades significativas de gas. Un tema que preocupa a Germán Corredor, director del Observatorio de Energía de la Universidad Nacional. “No es sustentable ese boom de producción si no se mantiene un ritmo de exploración”, dice.

Hoy Ecopetrol tiene 11,5 millones de hectáreas y 43 bloques de exploración en Colombia. Además tiene otros 28 en el exterior.

Potencia regional. Hay consenso en que Ecopetrol no es la misma empresa de hace ocho años. La apertura a capitales privados, su independencia del gobierno y sus agresivos planes de inversiones han sido parte de la receta del éxito, además de las condiciones favorables de mercado.

“Cuando se le retiró en 2003 la función de administrar el recurso del subsuelo para darle una función más empresarial, fue cuando se convirtió en una verdadera empresa petrolera”, dice Corredor, de la Universidad Nacional.

Para el ex ministro de Minas y Energía Luis Ernesto Mejía, otro problema del pasado es la retención de talentos.

Los derroteros de Ecopetrol se centran ahora en el crecimiento de la capacidad de sus oleoductos, modernizar las refinerías de Barrancabermeja y Cartagena y aumentar sus niveles de internacionalización, un proceso iniciado hace apenas cuatro años.

Con exportaciones creciendo al 36,8% en el primer semestre de este año, con relación a 2010, Ecopetrol destacó el envío del primer buque a China cargado con dos millones de barriles de crudo, duplicando las cifras de exportaciones a esta región.

Hoy Ecopetrol tiene inversiones de más de US$ 1.500 millones en cuatro empresas fuera de sus fronteras: Ecopetrol Brasil y Ecopetrol EE.UU., en donde se asoció con otras compañías internacionales y explora siete y 124 bloques, respectivamente; Ecopetrol Perú (cinco bloques) y, en ese mismo país, la productora Savia.

Aunque las cifras de sus operaciones internacionales aún no son significativas, son el trampolín para convertirse en una empresaa global, y la consolidación en esos países le dará la puerta de entrada a lo que el ejecutivo de Ecopetrol llama “el derecho a seguir creciendo afuera”.

“La dificultad más grande es crecer ordenadamente, ir consolidando operaciones y garantizando la promesa de valor en cada una de esas filiales y demostrarles a los dueños de la empresa que podemos seguir expandiendo las operaciones a otros lados”, dice Marulanda.

El polémico 10%. El programa de capitalización fue autorizado en 2006 a través de una ley que convirtió a Ecopetrol, después de medio siglo de hegemonía estatal, en una compañía mixta. En esa oportunidad se determinó la venta de hasta un 20% en tres rondas. La primera se realizó al año siguiente con la colocación del 10,1% de las acciones.

Ahora, con el lema “No hay mucho que pensar. Es Ecopetrol”, la compañía está realizando su segunda etapa, que arrancó el 27 de julio y se extenderá hasta el 17 de agosto. Del 9,9% disponible se venderá 1,67%, lo que significa la colocación de 675.676 acciones a US$ 2,07 cada una.

“No se hizo sobre la totalidad para responder a las condiciones del mercado”, dice Marulanda. “Hay montos que el mercado no es capaz de absorber en tan corto plazo”,
Otra diferencia es el paquete mínimo de compra, que se bajó de 1.000 a 500 acciones para llegar a más socios como la auxiliar de droguería Cristina Palacios.

Sin embargo, hay polémica en si se debe seguir desestatizando la empresa más allá de lo contemplado originalmente. Tras la fuerte ola invernal que azotó a Colombia, el presidente Juan Manuel Santos anunció a finales del año pasado su intención de realizar una nueva venta parcial del 10%, con miras a la reconstrucción de la infraestructura vial. La propuesta, presentada ya al Congreso, generó malestar en sectores que hablan de matar la gallina de los huevos de oro, justo cuando la empresa está dando tan buenos resultados.

“Es un pésimo negocio”, dice Wilson Arias, parlamentario del Polo Democrático, cuya bancada se opone a la iniciativa. “No es lo mismo tener una empresa petrolera que tener una carretera, además de los vínculos con los sectores estratégicos”, Arias recuerda el compromiso del gobierno de vender activos no rentables, criterio que, por donde se la mire, no se aplica a Ecopetrol. Otros, sin embargo, avalan el derecho del gobierno de echar mano a su portafolio de activos para atender las necesidades de la nación. “Es cambiar un activo muy bueno en términos económicos por uno que tiene unos números inferiores, pero socialmente tiene números muy superiores”, dice el ex ministro Mejía, para quien el debate debe centrarse en el uso correcto de los recursos.

Pero la venta tiene menos pérdidas políticas para el gobierno de Santos que subir los impuestos, y su aprobación se da por descontada dada la mayoría gubernamental en el legislativo. Cristina Palacios podrá tener su iguana y capitalizar sus modestos ahorros, pero otros harán un negocio de los grandes.