Mientras las orejas de los operadores del mercado tecnológico en EE.UU., Canadá y Corea del Sur enrojecían en agosto pasado con el rumor renovado sobre el que Samsung se alista para comprar, en algún momento a partir de enero de 2013, nada menos que RIM para tener el control del sistema operativo BlackBerry 10, a varios miles de kilómetros de distancia, hacia el sur, en La Paz para ser más precisos, otra unidad del grupo, Samsung Engineering Co. Ltda, se apuntaba como ganadora de la licitación para construir una planta de amoníaco y urea. La compañía asiática dijo que la construirá a un valor total de US$ 843 millones, rebajando en US$ 257 millones la cota máxima oficial establecida.

En los planes del gobierno boliviano está el que, con 1,5 millón de m3 diarios, la planta –a partir de agosto de 2015– logre una producción anual de 650.000 toneladas métricas de urea, lo cual generaría divisas por US$ 300 millones en el mismo período de tiempo. La obra es parte del plan de Evo Morales para mejorar la balanza comercial boliviana, exportando los productos citados a Argentina y Brasil, en un primer momento, obteniendo un diferencial de precios debido al uso de su gas natural como materia prima.

Cabe señalar que Samsung Engineering es tributaria de una experiencia no menor en el rubro. Por medio de su División de Hidrocarburos, por ejemplo,  tiene a cargo el gigantesco proyecto BAPCO en Bahrain. Y por si fuera poco, ha construido 154 plantas petroquímicas, 33 refinerías y 17 plantas de gas.