Mientras la mayoría de las empresas de sal en América Latina apuntan a los mercados asiáticos, la chilena Sal Punta Lobos tiene su foco en Estados Unidos y se alista para seguir creciendo en ese país. Y eso gracias a las bajas temperaturas que se registraron en el invierno estadounidense.

Sal Punta Lobos, controlada desde 2006 por la empresa alemana K+S (Kali und Salz), exportó en 2009 cuatro millones de toneladas a ese país, un crecimiento de 150% sobre el año anterior.

Gran parte de su sal se utiliza en las faenas de deshielo. Los buenos negocios en Estados Unidos le han valido a la empresa superar los US$ 600 millones en ventas en 2009, frente a US$ 400 millones en 2008.“Es mucho más que nuestras expectativas”, dice Matthias Mohr, gerente general de la compañía. “Y el clima nos sigue favoreciendo”.

“Chile es el mayor exportador de sal de roca en América Latina”, afirma Dennis S. Kostick, del Servicio Geológico de Estados Unidos.

Sal Punta Lobos produce más de 6,2 millones de toneladas al año y es que sólo está explotando un kilómetro cuadrado del Salar de Tarapacá, en el norte de Chile. Aún tiene 270 kilómetros cuadrados a su disposición, con depósitos que tienen 100 metros de profundidad. Además, sus costos son bastante bajos.

“Gastamos un promedio de US$ 10 por tonelada, de la extracción hasta el embarque”, dice Mohr. “Creo que es la tasa más baja del mundo”.

Las buenas perspectivas de la empresa chilena llevaron a K+S a adquirirla en 2006 por US$ 480 millones. Fue la primera incursión de la productora de sal y de agroquímicos alemana fuera de Europa.

A diferencia del resto de los productores de América Latina, que buscan apuntar a los mercados asiáticos, quiere seguir creciendo en Norteamérica, por la demanda de sal para deshielo, y también lograr una presencia más fuerte en el área de retail. Es cierto, es un mercado maduro y de poco crecimiento, pero su ubicación estratégica respecto de Asia hace que sea más fácil y barato de alcanzar.