Los niños del vecindario siempre creyeron que los Ibarra eran muy ricos porque en el patio de su casa tenían una máquina de helados. Eran los finales de la década de 1970 y el arquitecto Jorge Ibarra regalaba a todo el que pasara el resultado de sus experimentos: algo nunca visto en México, el helado suave de yogurt.

En la capital del país se construían las primeras plazas comerciales al estilo de los mall de EE.UU. Perisur fue la más famosa, símbolo del progreso ochentero y su pujante clase media. El entonces comerciante panadero compró ahí un local y montó su primera tienda Nutrisa, donde vendía productos naturales y helados. 32 años después la empresa cuenta con 300 tiendas en todo el país.

Sin embargo, su concepto se quedó anclado en los 80. Por eso decidieron renovarse y sacar una nueva línea de productos llamada Yozen, dirigida a los jóvenes de entre 15 y 25 años. “Se trata de un autoservicio de helado con ocho sabores”, dice Jorge Ibarra, presidente de Nutrisa. “Te sirves el producto, luego vas a la barra, donde encuentras fruta, cereales, toppings [conservas y jarabes dulces] y al final se paga por gramos”.

Durante el primer año Yozen espera abrir 10 tiendas, que se sumarán a las cuatro piloto que ya existen. Al segundo año abrirán 15 y hacia 2015 esperan alcanzar un crecimiento del orden de 45 nuevas tiendas por año. Para alimentar esta red de distribución Nutrisa cuenta con una fábrica que produce en promedio 215.000 litros de helado de yogurt al mes.

“Respecto a la obesidad, no tienen que preocuparse: nuestros helados son 0% grasa y nuestros saborizantes son naturales”, dice el fundador de la marca, emocionado con esta nueva apuesta.