Todavía no se apagaban las protestas en Chile por la educación pública cuando, en México, el presidente Felipe Calderón anunció un Programa de Crédito Educativo para Estudiantes Universitarios que, en sus propias palabras, “va a corregir y va a darle un gran componente de equidad a la educación universitaria de carácter particular”. Para ello lanzó una primera etapa de 1.200 créditos y espera finalizar 2012 con 23.000. Con una inversión de US$ 190 millones, el sistema será operado por el banco estatal Nafin, junto con varias entidades privadas como BBVA, HSBC y Santander.

A muchos no les gusta. “Desde que Calderón decretó la deducción de impuestos a las colegiaturas al inicio de su mandato, ha existido un ataque abierto a la educación pública en el país” expresó el diputado de izquierda Mario Di Constanzo, quien asegura que este programa es una bomba de tiempo, dados los niveles de desempleo del país. “Sin trabajo y endeudados, imagínate”, habla sobre los futuros egresados. En México la educación es gratuita y obligatoria hasta los niveles medios y en la mayoría de las universidades públicas (donde estudia el 68% de la población) las cuotas rara vez superan los US$ 20 al semestre y en casos como la UNAM, incluyen seguro médico.