Con una inversión de US$40 millones, la colombiana Internexa adquirió una red de fibra óptica en Brasil y Argentina. Ésta pasa por las ciudades de Mendoza, Córdoba, Rosario, Santa Fe y Buenos Aires, e ingresa a Brasil por Uruguaiana, para atravesar Curitiba, São Paulo, Belo Horizonte y terminar en Rio de Janeiro, completando una red de más de 21.000 km de fibras ópticas terrestres en Sudamérica.

“En la medida en que concretamos los procesos de expansión en Colombia, Ecuador, Perú, y Venezuela, nos dimos cuenta de que teníamos el potencial de ser el gran backbone de IP o la “espina dorsal” de IP en Latinoamérica”, dice Genaro García Domínguez, gerente general de Internexa. Y, por lo tanto, tener el poder de modificar “el ecosistema de internet en la región”. La idea es migrar contenidos digitales a centros de datos de la región sin tener que conmutarlos en Estados Unidos, Europa o Asia, como sucede actualmente. Dentro de sus proyectos está incorporar en un mediano plazo Centroamérica, donde participan dentro de un consorcio que adelanta la construcción de un tendido de fibra óptica. Así, dentro de su plan quinquenal para la región tiene planes de inversión que alcanzan los US$150 millones, bajo la perspectiva de establecer futuras alianzas con otras compañías.

En Chile, Argentina y Brasil la compañía opera una red de telecomunicaciones abierta con servicios carrierclass, que les permite conectarse de manera directa con otros operadores o con sus mismas filiales en otros países, en todos los países donde la red de Internexa tiene presencia. “Para lograr el objetivo de operar la red de telecomunicaciones terrestres más extensa de Latinoamérica, que una a toda Latinoamérica en una red abierta para todos los operadores, llegamos a cada país en distintas modalidades de asociación o propiedad. Así, podemos construir redes, comprar activos ya existentes o asociarnos a operadores locales”, concluye García.