La japonesa Nissan es liderada globalmente por el brasileño Carlos Ghosn, pero es en México donde tiene el centro de su negocio latinoamericano. La compañía producirá este año 500.000 vehículos en sus dos plantas en México, lo que representa un salto de casi 100% frente a lo producido el año pasado, gracias al crecimiento del mercado doméstico, así como a las crecientes exportaciones a EE.UU. y a América Latina. Están tan entusiasmados con el resultado que la compañía anunció que invertirá US$600 millones en sus instalaciones mexicanas con el objetivo de producir tres nuevos modelos de vehículos pequeños para el mercado global. Ya lo está haciendo con el Micra 2011, modelo cuya producción está en fase de pruebas en su planta de Aguascalientes.

La rival Toyota no quiere ser menos. Pese a los problemas que la multinacional ha tenido en los últimos meses, hizo un millonario anuncio para invertir también US$ 600 millones en Brasil. El dinero será usado para construir una nueva planta en São Paulo, la tercera en el país. La compañía vendió 95.000 autos en Brasil en 2009 y espera que la nueva planta tenga una capacidad de producción para 70.000, los que se destinarán al mercado interno y países vecinos. “Vemos un alto potencial de crecimiento en Brasil y los países de la región”, dice Hideaki Homma, vocero de Toyota.