La pasión de los brasileños por el fútbol está estrechamente ligada a la televisión y a su desarrollo tecnológico. Los mundiales siempre se convierten en un gran impulso para popularizar la televisión, ya que es la oportunidad en la que los fabricantes de aparatos y las emisoras lanzan sus novedades. Así sucedió con la TV en color, la TV en vivo, la TV digital y las pantallas LCD.

Para la Copa del Mundo de Sudáfrica la novedad es la transmisión en 3D para los clientes de la televisión pagada. Pero puede ser que ello no ocurra.

Net Serviços, la empresa más grande de televisión por cable en Brasil, ya tiene la tecnología disponible y la presentó de manera restringida en eventos como el carnaval y la Fórmula Indy. Pero su estreno masivo podría frustrarse por dos razones: la falta de patrocinadores dispuestos a desembolsar un alto valor junto a TV Globo —que tiene los derechos de transmisión— y la baja penetración que la televisión pagada aún tiene en Brasil.

A pesar de tener el mayor número de televisores en América Latina, el número de hogares que paga por ver televisión es hoy un poco más de 10%, el nivel de penetración más bajo de la región. Los niveles de Brasil son irrisorios si se comparan con la penetración de Colombia, donde 75% de los hogares tiene TV pagada, o Argentina, donde 64% de los televisores están conectados a canales pagados. El promedio sudamericano de 25% se explica por los bajos resultados en Brasil.

La cifra parece extraña en un país adepto a las novedades tecnológicas. “Fue una mezcla de factores específicos de Brasil, de cuestiones regulatorias”, dice Samuel Possebon, autor de un libro sobre la TV pagada y director de Converge Comunicações, un grupo editorial especializado en el mercado de las comunicaciones y las tecnologías. “La televisión abierta tenía altos índices de audiencia y un público satisfecho. Hubo una demora en el proceso de regulación y sólo a fines de los años 90 estuvieron listas. Y hubo también una serie de crisis financieras que limitaron la expansión de suscriptores”.

La entrada del mexicano. La situación comenzó a cambiar en 2005, cuando los operadores comenzaron a ofrecer paquetes de servicios de TV junto a telefonía y banda ancha. Uno de los responsables de esa tendencia fue el mexicano Carlos Slim, que a través de Telmex tiene 49% de las acciones de NET (el 51% restante corresponde a Globopar) y que es dueño de la empresa de telefonía Embratel. La presencia de Slim en ambas compañías permitió la alianza que ha sido la mayor ventaja de NET en el mercado. Con Embratel, NET consiguió reunir la telefonía, TV y banda ancha en un mismo producto. ¿El resultado? En 2009 NET tenía 50% del mercado de TV por cable, 25% del de banda ancha y 6% del de telefonía fija. Para mantener esta alianza vencedora, NET cambió en diciembre su contrato que le permite usar las redes de Embratel, que era de corto plazo, por uno de largo plazo e irrevocable.

La expectativa ahora es que NET aproveche las capacidades de Claro, el operador de telefonía celular de Slim, para entrar al mercado móvil. “Para Net es muy interesante ofrecer movilidad a sus clientes, ofrecer banda ancha móvil”, dice João Elek, director de finanzas y de relaciones con los inversionistas de NET.

Todo para despegar. La apuesta de NET y de Slim tiene sentido en un mercado que, debido a su atraso y tamaño, tiene un enorme potencial de crecimiento. “Hoy (Brasil) tiene un ritmo de crecimiento consistente y constante, con tasas superiores a 20% todos los años”, dice Possebon, que cree que la televisión pagada ya dejó de ser un producto de lujo en Brasil. Actualmente el país tiene unos 8 millones de suscriptores y por eso hay tanto espacio para crecer. Y no sólo en las grandes ciudades como São Paulo, donde la penetración de la televisión pagada es de 19%, sino también en ciudades del noreste, donde los ingresos están aumentando, pero donde la TV por suscripción es prácticamente inexistente. En Recife, por ejemplo, apenas 3% de los hogares tiene TV pagada, según datos de la Asociación Brasileña de TV por suscripción (ABTA, por sus siglas en portugués).

Además de NET y Sky, el segundo mayor operador de TV pagada en Brasil, que pertenece al conglomerado medial de Rupert Murdoch, en esta competencia por hacerse con el mercado brasileño también participan Telefônica, Embratel (también de Slim), Oi y GVT, que acaba de ser comprada por la francesa Vivendi. Las empresas de telefonía tienen una ventaja sobre NET, que básicamente opera con cable, ya que disponen de tecnologías que permiten una propagación más rápida, como la TV satelital o la IPTV (TV por protocolo de internet).Para Alex Pardellas, analista del Banco Banif, NET es la empresa más competitiva en este momento, pero puede sufrir debido a sus altos costos de infraestructura. “La televisión pagada es un negocio de escala”, dice Pardellas.

“El mercado satelital ha crecido mucho porque el proceso es más simple. Casi todas las empresas han entrado en esto”, concuerda Possebon.

Abierto a extranjeros. Actualmente el Congreso brasileño discute una ley que permitiría a extranjeros poseer el control de una TV pagada. Sin embargo, es difícil que ello ocurra en un año de elecciones presidenciales como éste. Pero de aprobarse más adelante, se abrirían de par en par las puertas para que Slim arranque el control de NET de las manos del Grupo Globo. La nueva ley también abriría todo un escenario que incentivará la consolidación del mercado, desatando tal vez una ola de fusiones y adquisiciones en el mercado brasileño.

Independientemente de lo que pueda suceder en los próximos meses y años, NET goza de una ventaja en Brasil gracias a la osadía de Carlos Slim. “Slim ya tiene las cuatro patas en Brasil”, dice Pardellas. Ya se ha instalado con fuerza en los mercados de la TV pagada, internet, telefonía fija y telefonía móvil. Y si el magnate mexicano no pierde su tradicional apetito por los grandes negocios, todo indica que se alzará como uno de los protagonistas en la industria de las comunicaciones de Brasil.

En Brasil hay oportunidades y hay que saber aprovecharlas