A partir del 1º de octubre, el colombiano Luis Alberto Moreno iniciará un nuevo período al frente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Se trata de la mayor institución de financiamiento multilateral del hemisferio y, como tal, dispone de los recursos monetarios para la agenda común que logren establecer sus 48 países socios, entre los que están todos los países de la región, EE.UU., más algunos aportantes de fuera de la región, como países europeos, Japón y China (aunque su poder de voto es muy bajo). La unanimidad con la que Moreno fue reelegido, no obstante, no es un reflejo de los consensos sobre el futuro de la institución y el rol que debe tener. De hecho, las diferencias de posiciones que surgen entre los países del hemisferio en torno al BID son profundas, muchas de las cuales quedaron en evidencia en la última Asamblea General en la que se aprobó una recapitalización de US$70.000 millones, lo que le permitiría duplicar su declinante capacidad para hacer préstamos en la región: en 2010, el BID prestará unos US$ 10.000 millones, principalmente en créditos con garantías soberanas, una fuerte caída frente a los más de US$ 15.000 millones que prestó en 2009. No obstante, mientras EE.UU. rechazaba la idea de recapitalizar tanto, países como Argentina pedían una capitalización mucho mayor, una clara expresión sobre las dispares visiones de lo que el BID debe hacer en el futuro. La unanimidad con la que fue elegido Moreno, quien ha sido fuertemente criticado por EE.UU. y por Brasil, habla más de la debilidad de las entidades multilaterales hemisféricas, en las que la reelección de sus máximos dirigentes se da casi de manera automática. Basta el respaldo del país del cual viene el dirigente sumado a un lobby personal para desactivar el debate y la emergencia de candidatos alternativos, ante los costos de promoverlos y los de ser considerados posteriormente como un opositor. El BID tiene desafíos enormes: debe adaptarse a una región que ha cambiado mucho en su composición y en los niveles de ingresos de los países, muchos de los cuales pueden resolver cada vez más sus necesidades de capital acudiendo simplemente a los más baratos y disponibles créditos comerciales. Lamentablemente, el 100% de aprobación a Moreno, quien ha tenido logros y fracasos en su gestión, habla más de la debilidad del sistema que de su visión y méritos para seguir en el cargo.