Un festival de luz de 16 millones de bombillas engalanó la navidad de Medellín el año pasado. Como en un pintoresco carnaval de 30 kilómetros, que duró más de un mes, toneladas de mallas,  cintas, mangueras incandscentes, proyectores y cascadas luminosas formaron parte de la ya tradicional decoración navideña. El epicentro fue el edificio de las Empresas Públicas de Medellín en el que se proyectaron espectaculares imágenes en 3D.

EPM no sólo es parte de la vida de los habitantes de Medellín. Es una de las pocas empresas de servicios públicos en manos estatales. Y gana dinero. Al cierre del año 2011 sus ingresos operacionales ascendieron a US$ 2.800 millones, con un crecimiento del 14% frente al año anterior y un resultado superior al presupuesto en un 5%.

“Tiene buena aceptación en el usuario final porque sus indicadores de calidad son los mejores que hay en Colombia y compite a nivel internacional con las  mejores empresas”, dice el ingeniero Jairo Humberto López, docente de la especialización de Gestión de los Servicios Públicos domiciliarios de la Pontificia Universidad Bolivariana.

Al punto en que, en torno a la matriz fundada hace 57 años, ha crecido un grupo de 45 empresas, 25 de ellas en Centroamérica, Estados Unidos y España, y con presencia en energía eléctrica, gas natural, tecnología de información y comunicación, agua potable, saneamiento básico y manejo de desechos.

El grupo tenía la meta de alcanzar ingresos operacionales por US$ 5.000 millones en 2015, pero ya lo logró este año. En los últimos cuatro años sus ingresos han venido creciendo en un 21%. El 40% de los ingresos proviene de EPM y el 28%, de las filiales de Centroamérica. Entre 2010 y 2011 EPM compró las guatemaltecas DECA y GENHIDRO; la salvadoreña ENSA y la panameña Delsur. Además está construyendo en Panamá la central hidroeléctrica Bonyic.

“Seguimos analizando oportunidades en algunos países de Centroamérica, al igual que en Chile, Perú y Brasil. También estamos interesados en incursionar en el sector del agua  especialmente en  México, un mercado clave por su tamaño y por su ubicación geográfica”, dice Juan Esteban Calle, cabeza del Grupo EPM y gerente general de la compañía EPM.

En mayo pasado EPM creó EPM Capital México S.A. de C.V., con el objetivo de servir de plataforma para servicios de gas, agua potable, alcantarillado y saneamiento.

Dentro de los acontecimientos del primer trimestre el grupo destacó la adjudicación que realizó su filial Aguas Nacionales, al consorcio hispano-coreano Aguas de Aburrá HHA, de un contrato por US$ 347.3 millones para construir y operar por un año la planta de tratamiento de aguas residuales del municipio del Bello, al occidente del país, concebida como una de las más modernas de América Latina y cuyas obras concluirán en 2015.

Independencia

La singularidad y el éxito de EPM se sintetizan en dos fórmulas: independencia de la gerencia y la continuidad del modelo de gestión.

“Ha tenido un manejo adecuado de su parte administrativa”, dice María Adelaida Velásquez, de Interbolsa, quien recalca la ausencia de injerencia directa del municipio en los asuntos de la compañía.

”No obstante su carácter público, su dueño, el Municipio de Medellín, le dio  autonomía para desarrollarse por sí misma y le ha permitido consolidar las políticas de Gobierno Corporativo y de Responsabilidad Social Empresarial en el marco de un Convenio de Gobernabilidad”, dice Calle, gerente general de EPM

De hecho la compañía EPM irradia al grupo no sólo su know-how en el área de los servicios públicos, sino soluciones  científicas  e innovadoras para el mercado gracias a su trabajo mancomunado con la academia. EPM integra el Centro de Investigación e Innovación de Energía (CIIEN) con varias universidades colombianas. Con 38 grupos de investigación e inversiones por US$ 6 millones, CIIEN trabaja en 11 proyectos, varios de los cuales involucran nanotecnología.

 “Son aéreas de investigación y desarrollo muy estables y fuertes, que están monitoreando nuevas tecnologías a nivel mundial y la manera de adaptarlas a nivel local; es un grupo que explora nuevas tecnologías para aplicarlas a sus servicios, eso es una fortaleza”, opina López. 

El otro foco de EPM ha sido la Responsabilidad Social Empresarial. Un ejemplo de ello es el proyecto “energía prepago” dirigido a poblaciones vulnerables, que implementó la casa matriz en Medellín, que ha marcado un hito en la comercialización del servicio en este segmento poblacional en Colombia.

“Podemos decir que el sistema mismo ha generado una cultura de uso racional del servicio, ya que nuestros clientes aprenden a autocontrolarse, a autorregularse y a planificar su gasto en energía, programando sus periodos de compra según sus medios económicos”, explica Calle.

EPM no sólo es el principal generador de empleo en Medellín, sino una verdadera joya de la corona. Un botón de muestra de esto es que el año pasado el municipio recibió de EPM US$ 133 millones, correspondientes a los excedentes ordinarios, para ser ocupados en obras de inversión social. ¿Qué más puede pedir un gobierno?