La historia de amor entre el escritor indio Rabindranath Tagore y la intelectual argentina Victoria Ocampo, ocurrido a principios del siglo XX, protagoniza una co-producción cinematográfica indo-argentina. La película, si bien probablemente no tendrá las típicas coreografías musicales que incluyen los largometrajes realizados en ese país asiático, pues será dirigida por el argentino Paulo César, será filmada en español, inglés y en hindi. De hecho, al cierre de esta edición, el director estaba en búsqueda de un actor indio para el rol protagónico. La película se realiza justo en momentos en que los lazos entre América Latina e India alcanzan niveles inéditos. El comercio entre la región y el gigante asiático llegó a unos US$ 20.000 millones en 2010 (15% más que en 2009) liderado por exportaciones de barriles de crudo, la soya y el cobre e importaciones de químicos, productos farmacéuticos, textiles y diésel.

Además, el gobierno indio está en una fuerte campaña por promover las inversiones indias en el sector agroindustrial del Mercosur, como parte de su estrategia de asegurar provisiones de alimentos. No obstante, el cine estaba fuera de este intercambio a gran escala. Pese a que la industria del cine indio es una de las más poderosas del mundo, casi no había puesto sus pies en la región, con la excepción de Kanthaswamy, un largometraje que filmó algunas de sus escenas en México. La historia real de Tagore y Ocampo abrió un camino profundo de comunicación entre la cultura india y la latinoamericana. Es probable que la versión cinematográfica