América Latina y el Caribe se encuentran en niveles medios de riesgo alimentario, con dos países, Bolivia y Guatemala, en el rango alto de vulnerabilidad, y uno en el nivel crítico: Haití. Es la conclusión de la consultora británica Maplecroft, especializada en elaborar índices de riesgo global.

Pese a contar con dos de los mayores exportadores mundiales de alimentos (Brasil y Argentina), la región está expuesta a riesgos alimentarios vinculados a fluctuaciones de precios y el suministro a grupos vulnerables. El índice de Maplecroft incorpora variables como la evolución de los precios domésticos, la prevalencia de la desnutrición infantil y adulta, la dependencia de alimentos importados, el poder adquisitivo y la violencia social que puede afectar a los canales de distribución. En el caso de Bolivia y Guatemala, ambos presentan altos niveles de desnutrición (27% y 21%, respectivamente). Mientras un 4,4% del consumo de alimentos en el país altiplánico proviene de ayuda internacional, en el centroamericano los precios del maíz muestran un incremento de un 77% entre junio de 2011 y el mismo mes de 2010.

Argentina, por su parte, se vio afectada por una sequía y un alto índice de precios (el 19º a nivel mundial). En Brasil, pese al programa Hambre Cero, aún existen grupos vulnerables, como los indígenas del noreste del país. “Riesgos que son compensados por el alto poder adquisitivo de las personas en Brasil y Argentina”, dice Andy Tock, analista de Maplecroft.

Mientras la mayor parte de los países con riesgo alto y crítico se encuentran en África y el Sudeste Asiático, sólo dos europeos se ubican en el mismo rango de riesgo que América Latina: España y Portugal.