“Usted aprieta el botón y nosotros hacemos el resto”, es la famosa frase publicitaria acuñada en 1888 por George Eastman, el fundador de Kodak, para que millones de personas le perdieran el miedo a la fotografía casera.

Desde entonces mucho ha cambiado en la compañía de Rochester, Nueva York. En 2009 perdió US$ 137 millones y Standard & Poor’s la sacó de su índice S&P500. Pero los ejecutivos confían en que la nueva Kodak saldrá adelante y robustecida. 

“Hoy los productos digitales representan el 75% de las ganancias operacionales y casi el 80% de las ventas”, dice Gustavo Oviedo, vicepresidente y gerente de ventas mundiales de Kodak. “El 20% restante es el área de las películas: Hollywood y Bollywood”.
Bajo la dirección del español Antonio Pérez, Kodak vendió su subsidiaria de salud y otros activos periféricos para reducir pasivos y concentrarse en sus dos core business. Aún cuenta con más de 30.000 patentes industriales y su principal apuesta es el negocio de la impresión digital.
“Más o menos el 60% de las páginas que se imprimen en los magazines comerciales del mundo tocan un producto de Kodak”, dice Oviedo. “Nuestra nueva prensa digital revolucionará la industria gráfica”.

Se trata de la Stream Inkjet, una tecnología que permite colocar gotas de tinta a una velocidad de 60 MHz, imprimiendo con calidad offset. Está orientada a impresores comerciales, compradores de impresión, centros de datos y profesionales del marketing y de la comunicación.

Los primeros resultados han sido positivos. Al tercer trimestre de 2010 las ventas de Inkjet le permitieron a Kodak reducir sus pérdidas a USS 43 millones, un 38% menos que en 2009