Es poco probable que usted recuerde la versión latina de la exitosa serie “Los Ángeles de Charlie” que la cadena mexicana Telemundo creara a mediados de los 90. Filmada en México, con actrices de tres países latinoamericanos, la idea era crear un programa con alcance para la población hispana de Estados Unidos y toda América Latina. Pero resultó un fracaso. Los personajes resultaban poco verosímiles y parecían casi una ofensa para la serie original.

Hoy el gigante estadounidense de las comunicaciones Turner Broadcasting Systems (TBS) está editando una versión 2.0 de aquella estrategia que dio pocos resultados a cadenas como Telemundo, Televisa y Univisión la década pasada: la elaboración de contenidos para toda la región. Tras la compra de la estación televisiva chilena Chilevisión, la filial del grupo Time Warner quiere convertir al país sudamericano en un centro de producción de material televisivo en español.

Y hoy, con una industria de TV pagada masificada y la TV digital ad portas, la situación parece ser más auspiciosa para ello. “En un ambiente de cientos de canales de TV pagada necesitas contenidos originales para diferenciar cada canal”, dice Juan Carlos Urdaneta, vicepresidente de TBS para América Latina, quien está basado en Atlanta, pero ha visitado Chile al menos siete veces desde que su compañía comprara Chilevisión en US$ 160 millones en agosto del año pasado. “En el portafolio de las 16 marcas y 46 señales de Turner en la región, salvo en el área de noticias, casi todo es contenido adquirido y programado”, dice Urdaneta. Y la idea ahora es que pronto sea al revés.

A fines de marzo, la empresa puso la primera piedra en lo que será la nueva casa televisiva de Chilevisión en los terrenos de Machasa, una abandonada fábrica textil de los años 30. La inversión total estará entre los US$ 25 y los US$ 30 millones y contará con nueve estudios. El objetivo es que esté operando a fines de 2012 o principios de 2013. El proyecto original estaba siendo desarrollado por la estación chilena para su negocio de TV abierta y seguirá el mismo curso de antes. Pero hoy Turner quiere aprovechar sinergias para sus nuevos objetivos. “La compañía tenía una necesidad estratégica interesante: cómo y dónde producir material en español para sus señales en América Latina”, explica Mario Conca, gerente general de Chilevisión. “Y el proyecto de Machasa pasa a ser un candidato natural para estas actividades”.

A juicio del español Rafael Ruano, socio de consultoría de PricewaterhouseCoopers en Chile, la compañía estadounidense había pensado en Colombia, “pero cuando vieron el tema de CHV fue una oportunidad y se ilusionaron con usarlo como foco regional”. Actualmente, Turner tiene un centro de producción en Buenos Aires, que funciona como un gran archivo y un hub en que se programan y “suben” al aire los contenidos de las 46 señales de la compañía para la región, y un mínimo de producción de contenido local. Sin embargo, Ruano estima que no fue una buena decisión. “No les funcionó como en principio querían por un tema ajeno a la producción de contenidos, que tiene que ver con la protección de la información, que en ese país es muy débil”, dice citando las altas cifras de piratería que enfrenta el país.

Chile tampoco lo hace muy bien en esa área, pero al menos promete estabilidad política y económica. “He escuchado que hay muy buenas plumas (o guionistas) en Chile”, dice Urdaneta. “Las grandes oportunidades tienen que ver con la capacidad de ejecución de la gente y creo que en este caso Chilevisión tiene una gran capacidad de ejecución”.

Lo propio manda. El nuevo escenario de los medios de comunicación en el mundo está obligando a los canales a buscar contenidos propios. “Hoy las señales de televisión pagada van mucho más allá de la pantalla”, dice Urdaneta, en referencia a los canales móviles, internet y el video on demand. Por eso, los derechos de los contenidos son mucho más valiosos y las productoras contratadas por los dueños de las señales no quieren venderlos o cobran precios exorbitantes por ellos. ¿La solución? El desarrollo de contenido propio.

La apuesta parece ser buena. Un estudio de la consultora PricewaterhouseCoopers estima que de aquí a 2014 las suscripciones a la TV pagada moverán US$ 12.400 millones al año en América Latina, tras crecer a un promedio de 8% anual desde 2010. El negocio de la TV on demand se triplicará, para llegar a los US$ 49 millones, y la TV móvil alcanzará US$ 113 millones en esa fecha. “Turner quiere participar directamente de este negocio. Y para eso necesita más control de contenidos”, dice un ejecutivo de un canal de TV en Chile que pidió reserva de su nombre.

Eso hace una diferencia con la estrategia de Televisa y sus pares mexicanos de los 90, adoptada para el negocio de la televisión abierta, en el que las audiencias demandan contenidos más locales.

“Trataron de tener una red de TV abierta en la región, y ocupar el material mexicano para alimentar diferentes canales en otros países, pero no es fácil exportar los contenidos de TV abierta”, dice Conca. “Distinto es el caso de las señales de cable, que son más segmentadas y universales en sus contenidos”.

Para Ruano, todo es un problema de costos y control: hay que lograr un delicado equilibrio entre un costo aceptable y un control sobre la producción. “Cuando las cadenas encargan a una productora el desarrollo de un contenido, por ejemplo, deben establecer una especie de joint venture con la productora y participar en actividades como la edición final”, dice. “Y eso no lo hizo Televisa”.

Turner tiene que dar varios pasos antes de ver si su proyecto tiene éxito. Para empezar, es probable que la infraestructura que contempla el actual proyecto de Chilevisión se quede corta para sus nuevas necesidades, pues era un proyecto pensado en el crecimiento del canal de TV abierta. Y eso implicaría nuevas inversiones. “Hoy usamos siete estudios (entre propios y arrendados) y el proyecto de Machasa considera nueve”, dice Conca. “Y nuestros competidores tienen 11 (TVN, el canal estatal) y 13 (la señal de la Universidad Católica). También debe resolver si será Chilevisión el que operará sus nuevas producciones regionales o creará una nueva filial en Chile.

Por el momento tiene una empresa con buena musculatura. Chilevisión facturó en 2010 US$ 127 millones y obtuvo utilidades operacionales cercanas a los US$ 43 millones. Ha ganado licitaciones importantes en Chile, como los derechos de transmisión de los partidos de la selección de fútbol y el Festival de la Canción de Viña del Mar, y ha realizado series exitosas. Todo esto lo convierte en una buena plataforma para una expansión en América Latina. Turner sabrá cómo aprovecharla.