Que Starbucks se preocupa por la calidad, variedad y sustentabilidad de los cafés que ofrece quién podría dudarlo. Que la geografía y los sentimientos nacionales sean su fuerte es otra cosa. Cualquiera que haya estado en los locales de Chile y Argentina podría advertir que uno de los tazones que venden muestra exactamente el mismo paisaje patagónico debajo de los textos “Chile” y “Argentina”. En Tailandia, donde al menos se han fabricado algunas de esas partidas, nadie lo va a corregir. Precisamente, un faltante de los “mugs” en cuestión hizo arder la twitterósfera argentina en julio. Todo se debió a que la compañía lo comunicó así por twitter: “Queremos pedir disculpas, ya que debido a un quiebre temporario de stock, en algunas de nuestras tiendas se están utilizando vasos y mangas nacionales”. Para que nadie tuviera dudas sobre su pensamiento respecto de la fabricación local, agregó que “estamos trabajando para que esta situación se normalice lo antes posible y cada uno de ustedes pueda disfrutar su bebida como siempre”. Los argentinos no pudieron con su genio y, bajo los hashtag #labandadelStarbucks y #pedimosdisculpas, decenas de bromas, burlas y reclamos se expandieron geométricamente. “Vayas donde vayas voy a ir, vos sos la razón de mi existir, yo no tomo en vaso nacional, quiero un importado en Instagram”. Frases como ésta e imágenes de Cristina Kirchner convertida en la sirena del logo de la empresa fueron parte de la tormenta de tweets llenos de sarcasmos e ironías, que incluyeron a la competencia, Havanna y Bonafide. ¿Resultado? Starbucks pidió disculpas por las disculpas y aclaró que el 70% de sus productos “son de origen nacional”.