La explicación numérica es muy simple: China tiene el 20% de la población global, pero sólo el 1% de las reservas en materias primas como petróleo y minería. Y eso que el consumo de petróleo per cápita de los chinos es mucho menor que el de los países de Europa, Estados Unidos y otros países emergentes como Brasil. Por ello, las empresas chinas protagonizan una feroz campaña por asegurarse fuentes de abastecimiento de commodities en el mundo. “Y América Latina es un destino prioritario”, dice el mexicano Rafael Valdez, de la firma de inversiones SinoLatin Capital, especializada en emprendimientos chino-latinoamericanos. Según la firma, entre 2005 y 2009 América Latina recibió US$ 9.100 millones en inversiones directas desde China. No obstante, sólo en los primeros 10 meses de 2010 se recibieron US$ 7.000 millones. “La compra de la argentina Brisas por parte de CNOOC y la compra de la brasileña Statoil por parte de Sinochem estuvieron entre las 10 compras más grandes realizadas por empresas chinas en el sector de gas y petróleo durante 2010”, dice Valdez. No obstante, es Venezuela donde hay más potencial de crecimiento, pues en ese país China ha garantizado miles de millones de dólares para desarrollar bloques específicos y construir infraestructura. Venezuela es el mayor proveedor de petróleo de China en la región: un 4% del total de sus importaciones viene del país de Hugo Chávez.