La región está de moda en los circuitos financieros internacionales. El 5,7% de crecimiento del PIB para América Latina y el Caribe previsto para el cierre de este año por el FMI situó a la región como la segunda con mayor dinamismo económico este año del mundo (aunque lejos del primer lugar, Asia Emergente, que cerrará el año con un 9,2%). El mayor dinamismo estará en Sudamérica con 6,3%, mientras que Centroamérica tendrá 3,1% y el Caribe, 2,4%.

Estamos de moda. No obstante, cabe preguntarse cuánto de esa moda se debe a razones coyunturales y cuánto a fundamentales. Y es que la concentración del crecimiento en América del Sur hace parecer que más que las reformas, lo que sigue importando más para crecer en estos días es la relación con China o, en su defecto, con los mercados de commodities en los que China es relevante. El espectacular crecimiento económico de Argentina de 7,4% para 2010, sólo superado por Uruguay y Perú en la región, fortalece la impresión de que en la actual expansión hay mucho de circunstancias.

Es importante tomar nota, pues en períodos de bonanza como el actual la región tiende a ceder ante tentaciones como la complacencia (posponiendo las reformas necesarias para incrementar la productividad), la soberbia (que nos lleva a emprender proyectos más grandes de los que podemos) y el despilfarro (incrementos en gastos permanentes). Cabe recordar que en el pasado las modas de los groseros incrementos en gastos militares, estrambóticos planes nucleares y el levantamiento de inútiles megaobras de infraestructura fueron construidas en períodos de bonanzas que llegaron a su fin antes de lo esperado.