Lo anunció el presidente Felipe Calderón durante la conferencia mundial de cambio climático en diciembre pasado: en los próximos dos años México cambiará cerca de 47 millones de focos incandescentes por otros de nueva generación, como parte de un plan para contribuir a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
“Es un paso muy importante”, dice Lionel Ramírez, presidente de GE Lighting para América Latina.

“Según estadísticas de la Agencia Internacional de Energía, el 19,5% del consumo global de energía es iluminación. En algunos países hasta 24% debido al uso de tecnologías ineficientes. Con estas medidas estaremos bajando globalmente el consumo”.

El programa denominado “Luz Sustentable’’ está dirigido a las familias de más bajos recursos. Cada una recibirá cuatro focos ahorradores a cambio de los incandescentes que actualmente utiliza. Con ello México podrá reducir sus emisiones de CO2 a la atmósfera en al menos 780.000 toneladas anuales, equivalentes a evitar la combustión de más de 2,5 millones de barriles de crudo al año.

El gobierno también pretende apoyar a los municipios del país en la sustitución del actual alumbrado público por sistemas más eficientes. El primero en hacerlo será Othon Blanco, en el estado de Quintana Roo, cuyos focos incandescentes serán sustituidos por focos de tecnología LED. “El ahorro puede alcanzar a un 51%”, dice Ramírez. “Además de otros beneficios, como mayor duración y una mejor calidad de luz”.

El gobierno de México dictó también una norma oficial para reducir gradualmente la comercialización de focos y lámparas incandescentes. En el segmento profesional y de oficinas, la norma obligará al uso de los llamados T5, lámparas y focos cuyos balastros no son electromagnéticos sino electrónicos.

Argentina ya aprobó una norma similar, y pronto lo harán Brasil y Colombia.