DIJIMOS: el que mucho abarca poco aprieta, dicen algunos para explicar que la actual situación de Eike Batista es el resultado de su desmedida ambición y  prisa. De hecho, el empresario construyó su imperio en poco más de cinco años (“X: la imperfecta fórmula del éxito”, AméricaEconomía Nº 417).

LO NUEVO: el fisco brasileño comenzó el año corriendo tras el empresario: reclama unos US$1.842 millones a MMX, empresa controlada por Batista, por el impuesto a la renta y la contribución social sobre beneficios del ejercicio fiscal de 2007. Un dolor de cabeza más.