Uno nunca deja de arreglar su casa. Siempre falta algún detalle: falla la plomería, los niños rompen algo o, simplemente, los muros se ensucian. Ésa es la visión detrás de Home Depot, la tienda especializada en productos para la construcción. Si bien la marca cuenta con tiendas en 50 ciudades de México, Roberto Vázquez –vocero de la empresa– asegura que tiene programada la apertura de siete nuevas tiendas en el país, donde cumplirá su décimo aniversario en 2011. 

“En México empezamos con cuatro tiendas y hoy contamos con 84 unidades donde se comercializan 23.000 productos diferentes –el 80% adquirido en México–, los que van desde el concepto hágalo usted mismo hasta productos para profesionales”.

Su virtud no sólo reside en la abundante oferta. El mal clima es un muy buen aliado de la compañía. El violento descenso de la temperatura en los estados del norte del país reventó las tuberías en invierno. El calor veraniego incrementó la venta de equipos de enfriamiento. “Pero, lo que más se vende son pinturas. Es la forma más fácil y barata de mejorar una casa. Aún en tiempo de crisis”, comenta Vázquez.

La compañía, que tuvo un comienzo difícil en América Latina, lleva invertidos en México US$ 1.831 millones, también ha crecido gracias a las políticas de construcción de vivienda de parte de los gobiernos federal y local, que han edificado entre 600.000 y un millón de nuevas casas anualmente en los últimos cuatro o cinco años. Es que Home Depot pone el clavo para que le den en él.