Pese a los ingentes esfuerzos que, por décadas, realizó el ente estatal ANCAP (Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland) para encontrar recursos energéticos en el subsuelo o la plataforma marina, hoy Uruguay sigue dependiendo en un 100% de la importación de hidrocarburos.

Tal realidad podría cambiar radicalmente. Un informe de la Administración de Energía de Estados Unidos indicó la existencia de gas shale en el territorio uruguayo. Se trata de un gas contenido en depósitos no convencionales: pequeñas burbujas dentro de formaciones rocosas debajo de la superficie. Hoy es  el hidrocarburo estrella en EE.UU. y va camino a convertirse en una de las alternativas energéticas con mayor potencial en el mundo.

Uruguay podría llegar a tener 21 trillones de pies cúbicos de esta fuente energética, el doble de la reserva gasífera de Bolivia, por ejemplo. “Para Uruguay es un descubrimiento geológico muy importante”, dice Héctor de Santa Ana, gerente de exploración y producción de ANCAP. “En caso de confirmarse ese nivel de reservas, tendríamos gas para miles de años”, añade.

Aunque quizás se trate de unos pocos siglos (sucede que sólo un bajo porcentaje de las reservas shale gas son recuperables con la tecnología actual), las noticias parecen ser alentadoras. Hace pocas semanas, la empresa norteamericana Schuepbach Energy, que en 2009 firmó un contrato con ANCAP para realizar perforaciones de exploración, detectó la existencia de rocas sedimentarias generadoras de petróleo y gas a 400 metros de profundidad.

El material está en estos momentos siendo estudiado en un laboratorio de Dallas, ciudad donde la empresa tiene su sede central. De confirmarse que los recursos pueden ser explotados comercialmente, ANCAP automáticamente se convertiría en socia de la empresa, pasando a percibir el 50% de las ganancias.