El 2012 fue un año de conciertos en Colombia. Paul McCartney, Lady Gaga y Madonna no sólo ofrecieron espectaculares presentaciones, sino que dejaron muchos millones de dólares, tanto en ventas de boletería, como en el caso de Medellín, por medio de elevados beneficios económicos para el sector comercial.

En abril, por primera vez en la historia, la capital colombiana disfrutó, en vivo, la música de los Beatles en la voz de Paul McCartney: 30.000 personas pagaron US$ 6,7 millones de los cuales US$ 529.000 le quedaron a Bogotá. Parte del concierto fue transmitido por Canal Capital – televisora de la Alcaldía de Bogotá– dejando una ganancia en pauta publicitaria de US$ 413.000, según informó la jefa de comunicaciones, Catalina Mejía. Fue el comienzo. En junio se les cumplió el sueño a los “Little monster” bogotanos, Lady Gaga llegó rodeada de toda su fama, la cual –lastimosamente– sólo le alcanzó para llenar la mitad del Estadio El Campin. Porque, a pesar de que se improvisaron importantes descuentos en la boletería, asistieron modestas 13.000 personas. Quien no perdió fue la alcaldía de Bogotá: sus arcas se engrosaron con US$ 234.000 por el arrendamiento del escenario.

A quien sí le fue muy bien fue a Medellín. Las presentaciones de Madonna los días 28 y 29 de noviembre dejaron a ciudad utilidades por US$ 4,5 millones. En esos dos días “32.000 visitantes nacionales y extranjeros coparon el 90 por ciento de la ocupación hotelera y gastaron durante su estadía un promedio diario de 250.000 pesos (US$ 140)”, revela Juan Camilo Quintero, director de Internacionalización de la Alcaldía. Y falta. “Más de mil personas tuvieron empleo temporal, el uso de taxis se incrementó en un 30 por ciento y para los días del concierto se habilitaron 14 vuelos adicionales” concluye.