Las noticias de que Afganistán es un gigante minero dormido no son nuevas. Algunas compañías ya han invertido fuertes sumas, pero hasta ahora han obtenido poco a cambio.

Esto podría variar. Usando mapas geológicos que realizaron los soviéticos durante su ocupación de ese país, geólogos del Pentágono realizaron un análisis aéreo usando técnicas de mapeo 3D sobre 70% del territorio afgano. Según los expertos estadounidenses, los yacimientos a explotar podrían valer un billón (un millón de millones) de dólares, incluyendo depósitos de hierro y cobre tan vastos que pueden “hacer de Afganistán el mayor productor mundial de ambos”. Y los depósitos de litio serían mayores a los de Bolivia. A eso se sumarían minas de oro, cobalto y niobio.

¿Es tanta la maravilla? En el mundo de las empresas mineras y analistas geológicos reina la cautela. Quien se sintió obligado a opinar fue el gobierno boliviano. Luis Alberto Echazú, gerente del Proyecto de Industrialización de Recursos Evaporíticos de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), rebatió las afirmaciones sobre el litio, diciendo que las existencias del Salar de Uyuni garantizaban “una explotación por décadas: nuestro salar es de lejos la mayor reserva del mundo”.

En cuanto a si Afganistán podría destronar al
Chile como el mayor proveedor de cobre del planeta, una fuente del Ministerio de Minería chileno indicó que no tenía comentarios. “No nos gusta hacer ciencia-ficción”, dijo.