No serán próceres humanos, sin embargo sí son próceres del mundo animal:  especies singulares que hacen que un país se sienta orgulloso de que estén en el origen de su identidad. En una decisión creativa –y que tiene la virtud de eliminar las disputas ya clásicas sobre quién merece tener su efigie en una moneda– el gobierno colombiano apostó a destacar la biodiversidad en su renovación total del “cambio” metálico de esa nación. Es así como ya están circulando las nuevas versiones de cuatro monedas  previamente existentes: las de 50, 100, 200 y  500 pesos colombianos. A las que se sumó  el regreso de la moneda de 1.000 pesos (US$ 0,55), la cual vuelve para reemplazar al billete de igual monto, de corta vida útil y alto costo de fabricación. Los animales que destacan en ellas son la tortuga caguama, la rana de cristal, la guacamaya bandera, el oso de anteojos (único úrsido de Sudamérica) y el frailejón. ¿Qué tienen en común todas estas especies? Que viven en ecosistemas marcados por la presencia abundante de agua, representada en el diseño de las monedas mediante líneas onduladas.

No se trata sólo de usarlas para promover el conocimiento y respeto de la fauna local, sino también de gastar menos. De hecho, el incremento en el precio de los metales motivó el cambio no sólo en las aleaciones, sino en el tamaño. Este último disminuyó en un 11% respecto de las monedas anteriores, lográndose por ambos aspectos un ahorro de US$ 8.200 millones.  El cambio suma, también, nuevos elementos de seguridad para dificultar su falsificación. “Se incorporan detalles muy finos. Por ejemplo, se refuerza la calidad del grabado y todas tienen imágenes de alto relieve”, explica  José Darío Uribe, gerente general del Banco de la República.  “No sólo nos preocupamos por hacer uso eficiente de los recursos financieros  y humanos,  sino de los recursos naturales. Que cuando una persona reciba una moneda piense en el concepto de biodiversidad, de la importancia de la conservación y el buen uso del agua”, enfatiza Uribe.

La emisión tuvo un costo cercano a los US$ 55 millones. Este año permitirá el recambio parcial de 300 millones de monedas, las que se suman a las seis denominaciones de billetes que tiene Colombia, y que se irán introduciendo paulatinamente hasta agosto, sin reemplazar por completo a las ya existentes.