Con presencia en más de 80 países, el grupo financiero de origen inglés HSBC puede vanagloriarse de ser uno de los bancos más globales del mundo. No obstante, su presencia en América Latina está lejos de ser todo lo globalizada que el holding está buscando. Por ello, la compañía se embarcó en un plan de cuatro años y US$ 1.300 millones en inversiones para estandarizar sus operaciones latinoamericanas. “Actualmente la rentabilidad de la región llega a un 11% cuando la meta del grupo está entre 15% y 19%”, dice el brasileño Emilson Alonso, presidente del grupo para América Latina y el Caribe. La región contribuyó con US$ 883 millones a los beneficios antes de impuestos del grupo, un 8% del total. Brasil aportó con US$ 478 millones y México con US$ 224 millo-nes. El objetivo de la reestructuración es transformar estos dos mercados en centros regionales de operaciones para promover la eficiencia operativa. México, por ejemplo, va a ser el país donde el grupo va a concentrar los sistemas informáticos de 10 países de habla hispana donde HSBC hace negocios. También será la sede para un call center internacional, pese a que sus costos laborales son mayores a los de otros países en la región. “Pero México es nuestro mercado más interesante para los próximos cinco años, pues es un gran mercado, pero que aún tiene baja bancarización”, dice Alonso. La compañía también ha trasladado personal desde América Latina a Asia, para gestionar los crecientes flujos comerciales entre ambas regiones. Abrió además un escritorio que verá el tema China, basado en Brasil.