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Nace una sigla
Jueves, Enero 26, 2012 - 16:04

Hugo Chávez logró reunir en Caracas a 33 jefes de Estado de América Latina y el Caribe. Un éxito de convocatoria, y no mucho más.

El primer encuentro de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) a comienzos de diciembre concitó las reacciones polarizadas de todo lo que tiene la firma del presidente venezolano, Hugo Chávez, quien desplegó energía y verbosidad a seis meses de iniciado su tratamiento contra el cáncer.

“Fue un homenaje de despedida que los presidentes de América Latina le hicieron”, dice el analista venezolano Moisés Naím. “Es prácticamente una obra de teatro en honor a Hugo Chávez.”

En todo caso, la cuenta la habría pagado el propio anfitrión. Eso si se les da crédito a versiones según las cuales Chávez se comprometió a cancelar los millonarios pasivos que mantiene el Estado venezolano con algunos países representados en la cumbre. En todo caso, el único compromiso oficial fue la compra de 20 aviones Embraer por parte de Venezuela (con financiamiento del BNDES). Y así y todo, Dilma Rousseff se fue antes de la clausura, al igual que su colega argentina Cristina Fernández.

“CELAC, como UNASUR, es una expresión política de un deseo histórico latinoamericano de independizarse del Norte”, dice un experto estadounidense en temas regionales, que pidió reserva para su nombre. “Es un foro para escapes retóricos que parecen necesarios por razones históricas. No creo que le haga perder el sueño a Washington”.

Si el temor estadounidense (y la ambición de Chávez) era el nacimiento de una OEA paralela sin EE.UU., ello no se concretó. CELAC seguirá siendo una cumbre donde se hacen declaraciones en defensa de la democracia, contra el bloqueo de Cuba, a favor de la aspiración argentina a las Malvinas y de la cooperación contra el narcotráfico. Todo y nada. Naím recalca que CELAC no tiene secretariado, presupuesto ni funcionarios, y que agrupa bajo un paraguas común a países que tienen visiones políticas totalmente diferentes. Otros, como la politóloga colombiana Socorro Ramírez, saludaron la decisión de no sellar compromisos presupuestarios ni arquitecturas institucionales. “Podría convertirse en una entidad formal y costosa, conocida solo por la grandilocuencia de sus reuniones y proclamas”, señaló en su columna del diario El Tiempo.

Proclamas y grandilocuencia hubo. Pero un hecho confirma que, por el momento, la idea es ir de a poco. El primero en ejercer la presidencia pro-tempore del foro será Sebastián Piñera, quien la cederá el próximo año a… Raúl Castro. “Lo mejor de la CELAC está por venir”, dijo el presidente chileno, y probablemente tenga razón.

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AméricaEconomía.com