La exitosa y polémica 50 Sombras de Gray se estará convirtiendo en el Harry Potter de la pornografía para las amas de casa y jóvenes profesionales también en el mundo iberoamericano; sin embargo, la editora de Grijalbo, Random House Mondadori España, si de entregar cifras de venta por país se trata, parece más bien una señorita madrileña de zarzuela del 1900. El fenómeno editorial de EE.UU. y el Reino Unido, donde lleva más de 20 millones de libros vendidos, arribó a algunos países de la región hace escasos meses y ya logró poner 150.000 ejemplares en manos de lectores sumando a Colombia, Chile, Uruguay y Argentina: una cantidad asombrosa en un continente que lee poco. Sólo la filial argentina ha entregado las cifras locales de venta, las que ya alcanzan a alrededor de 70.000 libros.

Cabe destacar que 50 Sombras de Grey es el primer libro de una trilogía de esta escritora hasta el momento desconocida, Érica Leonard James (un seudónimo detrás del cual se encuentra una autora inglesa, hija de inmigrante chilena). El libro fue editado inicialmente por una pequeña editorial australiana en mayo de 2011. La editorial estadounidense Vintage Books, propiedad de Random House, se hizo eco de ella a raíz del boca a boca y adquirió los derechos de la trilogía en varios millones de dólares. La primera obra, centrada en una historia de amor con fuertes componentes BDSM (sumisión, disciplina y sadomasoquismo, por sus siglas en inglés), se publicó en castellano el pasado 6 de junio y desde entonces se convirtió en el libro más vendido de España y ahora en algunos países de Latinoamérica.

Para Ana Liarás, de Grijalbo, en Madrid, “la particularidad de 50 Sombras es que aúna el género romántico tradicional con el género erótico, géneros que individualmente no son ninguna novedad en sí, pero la acertada combinación de ambos géneros en uno es lo que está conquistando al gran público”. Y augura que “creo que vamos a presenciar esta tendencia en autores locales en todos los mercados en que 50 Sombras logre triunfar”. Mientras tanto, los números seguirán sumisos y disciplinadamente callados.