Aunque hoy están desacelerados, los países de la región siguen siendo atractivos para la llegada de capitales y compañías. Sobre todo los que integran la Alianza del Pacífico: Chile, Perú, México y Colombia. En tal escenario, no es de extrañar que firmas de servicios jurídicos pongan sus ojos en estas latitudes. La idea es captar nuevas cuentas y, además, extender a nivel local la atención que ya dan a los clientes de sus países de origen y que también se han internacionalizado hacia América Latina.

En esa oleada migratoria destaca el desembarco de diversos estudios de abogados españoles. Y lo han realizado con distintos modelos. La creación de alianzas colaborativas con bufetes latinoamericanos es uno de ellos. Otro es la asociación estratégica. Pero también están los que se han aventurado con la apertura de oficinas propias, como es el caso de Garrigues, el mayor bufete de abogados de España y de Europa Occidental, con una red global de 1.500 abogados y una facturación cercana a los US$ 430 millones. Fernando Vives, su presidente ejecutivo desde octubre de 2014, revela los aspectos que toman en cuenta para su instalación en la región

-Garrigues optó por ir solo a América Latina y abrir oficinas propias en México, Perú y Colombia. ¿Qué costos se asumen al hacerlo de ese modo?

-Es una decisión que tiene sus ventajas e inconvenientes y que requiere un esfuerzo financiero, ya que hay que montar nuestros propios despachos con abogados locales. Nos animamos a tomar esta determinación porque durante muchos años tuvimos abogados latinoamericanos. Incluso, muchos de ellos, con mejor promedio universitario que los españoles, y que han estado durante un periodo de su vida convalidando su título en España y trabajando en Garrigues. Por ejemplo, el número 2 del despacho en Colombia, Felipe Quintero, estuvo diez años trabajando aquí, conmigo. Entonces nos preguntamos ¿por qué no podemos hacer el mismo modelo de expansión que hacen las firmas norteamericanas o inglesas que no son franquicias?

Yo no quiero ni participaciones en el capital ni acuerdos estratégicos ni nada de eso. Yo quiero decir que hay un despacho que se llama Garrigues, con abogados peruanos, colombianos, mexicanos y con un despacho de derecho extranjero en Brasil, y que lo que queremos es prestar servicios con los mismos estándares. Como es lógico, también necesitaremos contratar a socios locales en los mercados y prácticas que nos haga falta para completar ese modelo. Ese modelo es de una marca única. Cuando le decimos a un cliente ‘oye, estás trabajando con Garrigues’, él sabe que está con Garrigues pero con abogados locales. Esa historia de que todos los despachos españoles tienen oficinas en los distintos países no es verdad. Tienen oficinas adonde mandan a un español y hacen oficinas de representación.

-¿Qué sinergias esperan generar en la región?

-Tenemos presencia en 12 países, pero creemos que el desarrollo va a ser mucho más importante en América Latina. Se están generando procesos que nada tienen que ver con España; por ejemplo, hay unas relaciones tremendamente fluidas entre nuestras oficinas en Shanghái y América Latina. No es que las cosas pasen por España, sino que hay relaciones directas entre otros países. Además hay un flujo de inversión muy importante de esos países hacia España.

-En España y Europa Occidental Garrigues es número 1, pero en América Latina la marca no es tan fuerte como otras locales. ¿Hay costos asociados a eso?

-Es verdad, pero yo aspiro a que Garrigues sea una marca internacional de la abogacía. No quiero que sea una marca española, sino una institucional como las estadounidenses o inglesas; alguien las puede nombrar, pero no sabe si son australianas, neozelandesas o americanas. 

-La apertura de oficinas propias en América Latina partió por Colombia, Perú y México. ¿Por qué se eligieron esos mercados?

-Porque son, en este momento, los países más pujantes. ¿La Alianza del Pacífico [que completa Chile] tiene o no que ver con esto? Pues sí, pero yo creo que la Alianza del Pacífico es un síntoma. Si no existiera ese bloque la situación sería igual porque Perú, México, Colombia y Chile son países con una buena situación política y económica, con buenas características de seguridad jurídica, con riesgos medidos. Y espero que a esos países les sigan otros en América Latina, porque aspiramos a tener una red razonablemente completa ahí.

-¿Cuáles son las expectativas para 2015?

-Esperamos crecer, pero para mí lo importante no es el crecimiento en facturación. Nos interesan la rentabilidad, la productividad y el servicio de calidad, por lo que trabajamos más en eso que en el crecimiento.

Estamos intentando mantener la rentabilidad en un contexto de mercado que ha sido difícil en los últimos cinco años en España. En Garrigues somos 1.500 abogados en todo el mundo; de esos, unos 200 son extranjeros. En América Latina ahora tenemos unos 60 abogados, un número que entre fines de este año y principios de 2015, con las estimaciones que tenemos de crecimiento, se elevará a 150. En un año ya tenemos tres despachos consolidados en América Latina: Perú, Colombia y México. A mí me da igual ser los número 1 de Europa o crecer a través de asociaciones; lo importante en este negocio no es eso, es otra cosa.

-¿Y qué es lo importante?

-Lo importante es la cartera de clientes y la presencia que se tiene en el mercado. A veces les digo a mis socios: yo quiero dejar de ser el despacho número 1 de Europa continental. ¿Para qué? Pues para que eso no se convierta en un problema. A mí no me importa ser el número 1 o el número 2, eso me da igual, lo que sí me interesa es tener los mejores clientes y ofrecer el mejor servicio. Yo sé que esto va a llevar un cierto tiempo, pero nos va a ir bien.