Los buenos resultados de México en matemáticas (fue el país que más aumentó su puntaje), de Brasil y Colombia en ciencias y de Chile en lectura contrastan con la fuerte caída de Argentina en el Programa Mundial de Medición de alumnos, que mide competencias escolares básicas. 

“El resultado más significativo es la reducción de la brecha entre los estudiantes que obtienen los resultados más altos y los que obtienen los puntajes más bajos (Nivel 2)”, dice Rodrigo Marilef, director académico de la ONG ESEO, que junto al Tecnológico de Monterrey (ITEM) desarrolló un diplomado de competencias lectoras, enfocado a profesores. 

México era uno de los países donde entre 40% y 60% de los estudiantes quedaron por debajo del Nivel 2 en PISA 2000 y 2003 (en matemáticas llegaba incluso a 66%). Nueve años después éstos han disminuido significativamente como proporción del total. En parte es el reflejo de las reformas educacionales de los 90, pero también de programas como el de ESEO/ITEM que preparan a los docentes para la prueba PISA.
“En el caso de Chile, existe una larga tradición en evaluación”, dice Marilef, “Pero además, a partir de la década de los 90, viene aplicando pruebas estandarizadas, cosa que no ha ocurrido en otros países del continente”.

Pese a los mejores resultados de PISA 2009, los países de la región aún se ubican en la parte baja de la tabla, muy lejos de los líderes indiscutidos en todas las categorías: China (Shanghái), Corea del Sur y Finlandia.