Kami Saidi, director de operaciones de sustentabilidad ambiental de HP Brasil, es uno de los que esperan con ansiedad las nuevas normas de la Ley Nacional de Residuos Sólidos, que debieran adoptarse en noviembre. Hace cuatro años, la empresa cuenta con un proceso de logística reversa, ítem contemplado por la ley. “Por el momento estamos recolectando los aparatos que nuestros clientes ya no usan sin alterar el valor de nuestros nuevos productos. Pero el hecho de que sea obligatorio podría aumentar bastante la demanda, lo que implicaría también un mayor costo”, dice. “El gobierno debiera hacer esto de manera justa con las empresas”. Según Saidi, apenas 10% de lo que se gasta en logística reversa es recuperado mediante el reciclaje de los componentes electrónicos.