“¿Se imagina usted un mundo donde cada automovilista quisiera tener su propia carretera? No, pues”, dice Genaro García Domínguez, gerente general y CEO de Internexa. Esta empresa colombiana, filial del grupo ISA, lleva siete años extendiendo una red sudamericana de 12.030 km de fibra óptica en Colombia, Venezuela, Ecuador y Perú. En su más reciente incursión en Chile invirtió US$ 290 millones en 1.181 km de fibra e inició la construcción de otros 750 km.

El modelo de negocios es el de un “portador de portadores”. Internexa atiende a operadores que requieren grandes anchos de banda, como Sprint, Telmex, la chilena Entel o Brasil Telecom.

“Nuestra autopista está abierta a cualquiera que la quiera usar”, dice García. “Cuando un operador de telecomunicaciones busca tener su propia red, elimina el nivel de optimización de inversiones y racionalización de recursos que permite nuestro modelo”. Además, durante mucho tiempo las distintas redes latinoamericanas se conectaban entre sí a través de EE.UU. Por ejemplo, una comunicación entre Chile y Venezuela debía pasar antes por Miami. “Ese tráfico de la región ya no sale de ella, y eso evita retrasos y ahorra costos”, dice García. “El resultado: más cobertura y mejores servicios”. Internexa conecta por tierra a 60 ciudades latinoamericanas de más de 200.000 habitantes. Después de Chile, el plan de inversiones (US$ 55 millones entre 2009 y 2012) contempla la adquisición de 6.000 km de fibra en Brasil y Argentina, mercados que comenzará a servir en los próximos dos años. De los US$ 65 millones que facturó en 2009 (85% provenientes de Colombia) se espera llegar a US$ 170 millones en 2016, reduciendo la participación del mercado doméstico de 60% a un 40%.