Dijimos: Si Antonio Brufau sobrevive deberá enfrentar el dilema de vender o conservar el 6,45% que todavía Repsol posee en YPF. El valor eventual de ese “resto” será el barómetro o fracaso de la expropiación (“Sin lágrimas de oro negro”, AméricaEconomía N° 411, mayo, 2012).

Lo nuevo: El 6,45% podría sobrepasar el 12% si ocurre lo que muchos pronostican tanto en Madrid como en Buenos Aires: que el Grupo Petersen, perteneciente a la familia Eskenazi, no podrá pagar los préstamos que le concedió la propia Repsol para entrar en el capital. Si la deuda se ejecuta, el 6% del grupo argentino pasaría a la propia Repsol. Al menos así interpretan algunos el complicadísimos pacto de accionistas de YPF, aún vigente pese a la nacionalización.