Brasil creció tanto y sus aeropuertos tan poco que, para muchos viajeros, una opción mejor para salir del país es usar… Montevideo. “Hay un aumento sostenido de brasileños que visitan Uruguay o que usan Montevideo para sus enlaces hacia otros continentes”, dice Arturo Demalde, director de la aerolínea uruguaya Pluna. “Por el atasco que tienen los grandes aeropuertos brasileños como El Galeão (Rio) y Guarulhos (São Paulo), optan por aeropuertos más pequeños –ejemplo Campinas–, toman Pluna y desde acá se van a otros puntos de América Latina o EE.UU y Europa”. 

Las cifras son elocuentes: en 2002, en el aeropuerto de la capital uruguaya, Carrasco, hubo 15.055 vuelos; en 2010 se registraron 27.480. Casi el doble.
Otra de las razones es que, en el último lustro, empezaron a volar al país Taca y Copa, entre otras.

A ello se suma la reactivada Pluna, que ha hecho una fuerte apuesta a la conectividad con Brasil. En ese plan acaba de inaugurar su octavo destino a ese país: Belo Horizonte, en vuelo directo. La compañía también apuesta, en un plan junto al gobierno uruguayo, a desestacionalizar su atractivo balneario veraniego Punta del Este. Para ello, evalúa incluir un vuelo regular entre São Paulo y el glamoroso centro de vacaciones. ¿Acabarán las obras anunciadas por Brasil para resolver el cuello de botella de sus aeropuertos, en vistas al Mundial y las Olimpiadas con este maná de viajeros? La respuesta es negativa.

Este año, según datos de Embratur, 11 millones de brasileños viajarán por primera vez en avión. Con que un 1 o 2 % de ellos se decida a conocer Uruguay usando Pluna, todos más que contentos.