Túpac Catari era un indígena aymara que en la época colonial lideró una revuelta en la actual Bolivia que mantu-vo aislada a la actual ciudad de La Paz por más de 100 días. El gobierno de Evo Morales, no obstante, quiere usar su nombre no para reflejar aislamiento sino que comunicación. Y es que Túpac Catari será el nombre que recibirá el primer satélite boliviano, del modelo TKSat-1, el cual prestará servicios de comunicaciones a toda Bolivia y a países vecinos. El satélite, que será construida por la firma China Great Wall Industry Corp, tendrá un costo de US$ 300 millones, de los cuales el gobierno boliviano sólo pagará US$ 45 millones en un inicio. El resto será financiado por el banco de desarrollo chino. El proyecto, que se espera esté en órbita en un plazo de tres años, “es el primer intercambio tecnológico entre China y Bolivia”, dice Shen Zhiliang, embajador chino en Bolivia. No obstante, no todos creen que el proyecto será un hito en la industria satelital latinoamericana. “Se trata del mismo set de circunstancias que rodearon la contratación de un satélite venezolano hace algunos años, y tal como entonces el Venesat-1/Simón Bolívar no ha tenido un impacto mayor en la región, es probable que suceda lo mismo con el TKSat”, dice el analista especializado Patrick French. No obstante, el proyecto es un éxito para China en su estrategia de entrar en industrias críticas en países de la región abundantes en materias primas, pues el de los satélites era un sector dominado por EE.UU., Europa y Brasil.